Los presidentes regionales de Cuzco, Arequipa, Puno, Tacna y Moquegua se han unido para exigir al gobierno que se deje sin efecto la decisión de exportar el gas peruano a México y a Chile. Es muy correcto que estas personalidades se movilicen y actúen en defensa del pueblo que los eligió.
Con la finalidad de desviar la atención y crear confusión para evitar que la Macrorregión Sur se levante en defensa de sus intereses, el gobierno entreguista prochileno saca de la manga un decreto supremo de octubre del año pasado (el DS 068-2009-EM), el cual es vago y sólo se refiere al lote 88. Este decreto es una trampa.
Sin embargo, no toda esta situación de peligro es atribuible al gobierno. También, involuntariamente, los presidentes regionales dan espacio de maniobra al gobierno aprista. Llevados por su regionalismo —no criticable—, estos mandatarios de provincias pueden contentarse con cualquier documento engañoso que firme el gobierno, que ya está aprovechando un error de estos presidentes.
Aun en medio de su entereza y sano espíritu cívico, al ver sólo su región y no el país en su conjunto, al pensar sólo en el gas de Camisea y no en el de otros lugares del país, uno de los presidentes regionales ha cometido el gravísimo error de afirmar que no se oponen a la exportación si antes se ha asegurado el abastecimiento del país (“No vamos a permitir que ni una sola molécula de gas vaya a México si antes no se garantiza que esté atendido el consumo interno. El Perú es primero y dentro de él es el sur el que debe tener la prioridad”). El mensaje es “Si se abastece el mercado interno, entonces se puede exportar el gas”.
Estas declaraciones que citamos son muy peligrosas porque el gobierno central va a jugar con las cifras, los va a engatusar con aquello de “reservas probadas”, “trabajos de prospección”, etc., para finalmente decirles: “Señores, como ven, nuestras reservas de gas son suficientes para atender el mercado interno y también para exportar. Ahora les entrego este nuevo decreto que garantiza que sus regiones tendrán el abastecimiento de gas asegurado”.
No sólo es un presidente regional quien comete tremendo desliz; el congresista Rafael Vásquez está en la misma senda del error (ver Exportar gas sin abastecer nuestro mercado es una traición), que ya expresamos en síntesis (“Si se abastece el mercado interno, entonces se puede exportar el gas”). Este pensamiento es de gente desinformada o algo peor, que no tiene noción de la realidad.
Solamente personas desubicadas pueden sostener este argumento —en el que, desgraciadamente, han caído un presidente regional y ahora un congresista—; lo correcto es sostener que de ninguna manera se debe exportar gas a ningún país, inclusive si nuestras necesidades están cubiertas. ¿Por qué? Porque las reservas probadas que tenemos son relativamente pequeñas y el horizonte temporal de abastecimiento es necesariamente corto (no más de 15 ó 20 años). Inclusive un informe técnico en poder del gobierno indica que no se debe exportar el gas para no comprometer el futuro energético del Perú.
Solamente si nos demuestran que tenemos reservas probadas tan grandes como las de Arabia Saudita, Irán, Venezuela o Rusia podríamos vender; de lo contrario, exportar es corrupción y traición. Que se tenga esto muy claro, especialmente si sabemos que el Perú es gobernado por un presidente y un partido ajenos al Perú y plenamente identificados con la defensa de los intereses de Chile, país enemigo del Perú.
Vender nuestro gas en las actuales condiciones de desabastecimiento (hay industrias que sin esperanzas esperan se les asigne cuota de gas) es frustrar el desarrollo del país y propiciar la corrupción, porque desde antes de los famosos “petroaudios” de Alberto Químper y Rómulo León ya sabemos acá que las empresas extranjeras aceitan a funcionarios, ministros y congresistas1 para obtener ellas ventajas en detrimento de los intereses del país2.
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1 Aceitan a los congresistas para que guarden silencio ante la corrupción, para que sólo critiquen de palabra, declarando su “oposición” ante los medios de comunicación pero sin actuar de manera políticamente efectiva (fiscalizando, proponiendo legislación adecuada y movilizando a la población).
2 Baste con señalar los perjuicios que puede traer la exportación de nuestro gas: a) dependencia energética a corto plazo (cuando se extinga nuestro gas absorbido por la demanda externa); b) desabastecimiento general del mercado interno; c) imposibilidad de desarrollar industria petroquímica; d) menor recaudación para el fisco (¡las arcas del estado se verían perjudicadas por menores ingresos si se exporta el gas, más recauda el estado por el gas que se consume localmente que por el que se exporte!).

4 comentarios
😆 Que bien en Chile pasaremos un buen invierno calientitos gracias a la calefaccion a gas prpporcionada por los amigos del norte mientras el resto de los cholitos se C.A.G.A.N. de frio, asi es la vida , el que tiene compra y el que no…….
ja ja :cheer: :cheer: :woohoo: :woohoo:
sigan riendose chilenos, porque si quieren gas lo unico que vamos a permitir que les llegue son los pedos de Caballo Loco.
Como siempre avivándose, solamente después de haber firmado los contratos y ahora que los acuerdos están por tener efectos se ponen a reclamar: el problema no es de ahora, el error se cometió en la época de Toledo, lo que corresponde en este momento es actuar con serenidad y renegociar en la medida de lo posible, pero esos gritos destemplados de «ni una molécula de gas» no son más que ruido.
Asunto de fondo
Lo fundamental es tener en cuenta que por el bajo volumen de nuestras reservas no podemos soñar con ser exportadores de gas.
Por otro lado, se debe respetar el contrato en su forma original, que restringe y condiciona la posibilidad de exportar. Dicho esto, la corrupta modificación del contrato para permitir la exportación no compromete al Perú. De ninguna manera el futuro de nuestra patria queda comprometido por lo que hagan o dejen de hacer los rateros toledistas y apristas.