Marco Aurelio Ferrell Ramírez
En el Perú relacionamos el nombre Antarqui con la noción de volar, de remontarse por el aire. Por ejemplo, la década pasada se desarrolló el programa Antarqui, que fue el ensamblaje total en el Perú —a cargo del Seman (Servicio de Mantenimiento de la FAP)— de un avión de entrenamiento de la firma canadiense Zenair Ltd.
¿Cuál es el origen de la palabra Antarqui? Surge de una crónica del siglo XVI, titulada Historia de los incas, escrita por el español Pedro Sarmiento de Gamboa y publicada en 1572. Entre muchas otras cosas, refiere Sarmiento que Tupac Inca Yupanqui estaba inspeccionando lo que hoy es la zona de costa norte del Perú y sur de Ecuador, cuando unos mercaderes llegados a bordo de balsas le dijeron que navegando hacia el oeste, donde se oculta el sol, había islas habitadas, que llamaron Avachumpi (Hawa chumpi ‘cinturón de afuera’) y Ninachumpi (Nina chumpi ‘Cinturón de fuego’), en las que había mucha gente y oro.
Estas islas estaban, pues, en Oceanía. La noticia interesó a Tupac Inca Yupanqui, quien inmediatamente consultó con Antarqui, un asesor especial que lo acompañaba. Se lee en la crónica: “Y para hacer más información, y como no era negocio que dondequiera se podía informar de él, llamó a un hombre que traía consigo en las conquistas, llamado Antarqui, el cual todos éstos afirman que era grande nigromántico, tanto que volaba por los aires.”
Continúa el cronista: “Antarqui le respondió, después de haberlo pensado bien, que era verdad lo que decían [los negociantes], y que él iría primero allá. Y así dicen que fue por sus artes, y tanteó el camino y vio las islas, gente y riquezas de ellas, y tornando dio certidumbre a Tupac Inca.” Cuando se lee “después de haberlo pensado bien”, ha de entenderse que se concentró y vio las islas; esto es, además de volar, tenía la visión remota (o remote viewing de la CIA).
En busca del significado
En la consulta de diccionarios antiguos o modernos no aparece esta palabra tal cual está escrita ni ninguna otra que se le parezca. ¿O podría haber sido propia de una de las varias lenguas que se hablaban en el norte del Tahuantinsuyo? En fin, si se busca Antarqui, por ningún lado se puede encontrar respuesta, que es lo que nos proponemos obtener.
Contexto histórico-lingüístico
En primer lugar, debemos saber que el quechua no fue la única lengua oficial del imperio incaico; previamente fue el aimara el que tuvo esta función antes que el quechua o runa simi (‘idioma de la gente’). El lingüista peruano Rodolfo Cerrón-Palomino1 presenta y explica el cuadro completo de la configuración idiomática del Perú antiguo. Debe tomarse en cuenta, en primer lugar, que partiendo de la zona del lago Titicaca, los incas, hablantes de la lengua puquina, llegan al Cusco, que era una zona donde predominaba el aimara, no el quechua.
Ante esta realidad, Manco Cápac y sus descendientes, como la alemana Catalina la Grande que aprendió ruso para gobernar Rusia, optan por utilizar el aimara como lengua oficial y reservan su idioma puquina para uso de la elite política y religiosa incaica. Sobre el carácter de lengua oficial, afirma Cerrón-Palomino:
| “Siendo que la lengua oficial de los incas fue la aimara, por lo menos hasta la administración de Tupac Inca Yupanqui, la pregunta que surge tiene que ver con el tiempo y la manera en que se produce la mudanza lingüística en favor del quechua.” |
Si hasta Tupac Inca Yupanqui la lengua aimara era la oficial, entonces solo en los dos últimos reinados —de Huaina Cápac y Huáscar/Atahualpa— fue oficial el quechua. Como se ve en la cita, justamente se menciona como usuario de la lengua altiplánica al inca cuya actividad señalamos, a lo que debe añadirse que al salir en campaña militar, tenía intérpretes que de las diferentes lenguas locales traducían a la entonces lengua oficial.
Desde el punto de vista lingüístico, debe entenderse que había variedades regionales de aimara, que se extendía desde Áncash hasta el norte argentino, así como hoy existen diversas variedades del quechua, desde Colombia hasta Argentina. Incluso en el departamento de Lima subsiste en la provincia de Yauyos, el jacaru2, perteneciente a la familia lingüística aimara, sin olvidar, además, que el nombre mismo de Lima refleja influencia altiplánica (por el cambio de ere a ele, de Rímac a Lima), lo mismo que Chosica (‘lechuza’), que si fuese de origen quechua sería Chósic o Chúsic.
En el ilustrativo y no refutado artículo de Cerrón-Palomino que citamos —y que se puede leer en internet—, el investigador hace la fundamentada aclaración de que el nombre Cusco no es quechua ni significa ‘ombligo’.
Descifrando el nombre
Si, como se ha señalado, el nombre Antarqui no figura en ningún diccionario o gramática del quechua, del aimara y de ninguna otra lengua, se requiere analizar la palabra y buscar explicaciones. En primer lugar, suponemos que está constituida por una raíz, que sería anta, más el sufijo -rqui (esto es, anta + -rqui = antarqui). Pero cómo y dónde encontrar estos dos elementos si los diccionarios tienen sus páginas cerradas a la palabra Antarqui.
Probemos. Los diccionarios quechuas señalan que, como en aimara, anta quiere decir ‘cobre’, pero esta palabra no tiene que ver con volar ni con la altura, que caracteriza al vuelo. Pero con el aimara3 nos acercamos: ampsta, amputa [sic] o amsta significa ‘cuesta’, ‘subida’, ‘arriba’, que un español como el cronista Sarmiento pronunciaría como “ansta”; por otro lado, en el jacaru —y aquí está la buena sorpresa— tenemos ampta4 ‘cuesta’, ‘subida’, que es similar a amputa (‘altísimo’ o ‘cuesta arriba’, esto último en el Vocabvlario de Bertonio5) y tiene significado compatible con el del Antarqui volador. Hasta acá, encontrada en el jacaru6 la explicación para la raíz; falta explicar el sufijo o terminación -rqui.
El autor de estas líneas, al realizar una investigación que ha requerido leer todas las palabras de un diccionario de quechua sureño, encontró inesperadamente el sufijo -rqui —de escasa ocurrencia y que no era objeto de la pesquisa—, que tiene la característica de adherirse a determinadas raíces para formar un sustantivo que, hasta donde puede entenderse, caracteriza o confirma el significado de la raíz. En consecuencia, el nombre Antarqui —que se pronunciaba Amptarqui, conservando la p— significa, aproximadamente, ‘el de la subida’, ‘el de la altura’, ‘el de la cuesta arriba’, lo que tiene una cierta resonancia con la frase del Antarqui Jorge Chávez: “¡Arriba, siempre arriba!”.
Vemos que a lo largo del tiempo se manifiesta una inclinación del espíritu de los peruanos por la conquista del espacio, cuyo hito fundacional es Antarqui; siguen Santiago de Cárdenas7, Jorge Chávez y Pedro Paulet.
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1 Leer Cerrón-Palomino, Rodolfo (2004). “El aimara como lengua oficial de los incas”. Boletín de Arqueología PUCP, N.o 8, 2004, pp. 9-21.
2 Leer Belleza Castro, Neli (1995). Vocabulario Jacaru-Castellano Castellano-Jacaru, Cuzco, Centro de Estudios Regionales Andinos Bartolomé de Las Casas.
3 Leer Layme Payrumani, Félix (2004). Diccionario Bilingüe Aymara-Castellano, La Paz, 3.a edición Consejo Educativo Aymara (CEA).
4 Sin duda, quien empiece a aprender la lengua diría “anta” en vez de “ampta” (se “comería” la p). Sobre la relación de aimara amputa con jacaru ampta, debe indicarse que amputa contiene ampu, que según Layme es “Altura. Elevación de algo sobre la superficie del suelo. Dimensión de un objeto desde la base hasta el vértice”, lo que implícitamente también expresa la voz jacaru ampta, forma recortada de amputa.
5 Leer Bertonio, Ludovico (1612 ). Vocabvlario de la Lengva Aymara, Juli, Francisco del Canto (editor).
6 Esto es como referencia, con los datos actuales, teniendo en cuenta que ampta existe en jacaru pero no en el aimara moderno. No se está dando a entender que el nombre Antarqui es jacaru; podría ser, o tratarse de otra lengua parecida de la familia lingüística aimara.
7 Antes que otros, a partir del análisis del vuelo de diferentes aves, en su modelo de máquina voladora estableció que la superficie de las alas debía ser proporcional al peso. Leer Moreno, Harold (2020). “La historia del peruano que diseñó una máquina voladora en el siglo XVIII”. Agencia Andina, Lima 23-01-2020.
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5 comentarios
Sorprendidos por la investigación de la.palabra Antarqui
Nuestro pasado siempre ha sido luminoso y saldremos.del lodo de.esta democracia que engendra una podrida dictadura y teje ataduras de la cual nos liberaremos y siempre volaremos alto muy lejos del pantano hedionndo de la.korrupcion
En los antiguos diempre hubo clarividentes.Hasta hoy hay una conunidad de descendientes d los incas q tienen clarividencia, teleoatia y pueden levitar. Tienen la altura como los incas de la nobleza, son de 2 metros y viven auslados pero a veces van a comprar al Cusco.
Los incas, la nobleza y el pueblo, no eran gente alta. Los cronistas en ningún caso mencionan que los incas fuesen de estatura alta. Aparte de ello, sí puede haber habido gente alta, pero no eran incas. Por ejemplo, en Chachapoyas había personas de piel clara, que eran de otra etnia; de igual modo, estaban los descendientes de los paracas de cráneo alargado.
Te falta mucho por lerr. Atahualpa media 2 metros. Hasta ahora en los descendientes d los incas hay hombres d 2 metros y son de contextura fornida
A Juan Manuel: Yo he leído varias crónicas
del siglo XVI, empezando por la de Pedro Pizarro, que estuvo en la captura de Atahualpa, y ninguna se refiere a la estatura del inca. ¿De qué fuente o crónica sacas el dato de la estatura de Atahualpa?