Un estado compra o renueva su armamento para asegurar la defensa de sus intereses —de soberanía, geopolíticos, económicos—, no para satisfacer ni servir a los intereses de otro(s) país(es).
Esta consideración viene al caso ahora que el Perú está en vísperas de comprar aviones para renovar su flota. Sabemos que es muy importante que cualquiera que sea la elección (qué avión se va a comprar), debe tenerse mucho cuidado en que el material adquirido permita mantener nuestra soberanía, el ejercicio de nuestra voluntad, esto es, que nuestras decisiones en la compra y posteriores no sean restringidas ni afectadas.
El mal ejemplo
En la década de 1970 ocurrió la Guerra del Yom Kippur, que permitió a Egipto, con material de guerra soviético, recobrar la península del Sinaí y firmar un tratado de paz con Israel. Pasados los momentos críticos y la euforia, el presidente egipcio Anwar Sadat, oyendo consejos de sus enemigos, decidió que su país tenía que cambiar de proveedor: ya no comprar armas en la Unión Soviética sino de EE.UU. Pero hay que añadir algo importante: para que EE.UU. lo tome en serio, Anwar Sadat pasó en forma secreta información sobre los equipos rusos de diverso tipo, enviando incluso algunos al territorio de EE.UU. Eso le abrió las puertas para adquirir los aviones F-16, los mismos que tenía Israel.
EE.UU. simuló actuar como árbitro de la paz entre ambos países y, para que no hubiera desigualdades, procedió a vender a Egipto los F-16. Y aquí empezó la mala sorpresa, el chasco.
Una revista de temas militares explica:
| Siendo el F-16 ya un caza ligero y de bajo coste, los que están en servicio egipcio son significativamente menos capaces que los exportados a la mayoría de otros clientes como Marruecos, Israel o Turquía. La aviónica de los cazas está considerablemente degradada respecto de los modelos estándar de exportación del F-16, y el tipo de armamento con el que Washington permite equiparlos está seriamente restringido, dejándolos con una capacidad insignificante para enfrentarse a un país adversario de nivel similar [Israel]. Esto se aplica a municiones antiaéreas, aire-tierra y antibuque, con los F-16 egipcios sin misiles a distancia para atacar objetivos terrestres o barcos y confiando únicamente en bombas de caída libre, lo que limita seriamente su rendimiento contra objetivos bien defendidos. Para el combate aire-aire, los cazas al servicio de Egipto se ven obligados a depender del prácticamente obsoleto AIM-7P Sparrow, mientras que casi todos los demás clientes del F-16 utilizan el moderno misil AIM-120 AMRAAM, en el que la Fuerza Aérea de EE.UU. ha confiado desde 1991. El AIM-7 está varias generaciones detrás, incluso el AIM-120, que es abrumadoramente más capaz que el AIM-7 actual, va a ser retirado del servicio de primera línea en la Fuerza Aérea de EE.UU. en favor del AIM-260.* |
Amargo resultado
O sea que Egipto, gracias a la servil alineación prooccidental de su presidente, pudo comprar el F-16 pero prácticamente le ha resultado inútil, lo tiene de adorno pintado en la pared, porque —aparte del kill switch— se equipa con armamento obsoleto que de ninguna manera le permitiría enfrentar a Israel, el sirviente preferido de EE.UU. en la región, cipayo que tiene aviones con armamento moderno.
Vemos que la sumisión de Anwar Sadat no sirvió de nada a su país; como siervo, no pudo destronar al sirviente mayor Israel. Para resarcirse del fiasco, alineado con Occidente y habiendo hecho una mala adquisición con los F-16, Egipto buscó comprar aviones en Francia. Pero allí tampoco le ha ido bien: compró aviones Rafale, para los que Francia no quiere proporcionar sus misiles Meteor de largo alcance (hasta hoy Egipto no aparece en la lista de usuarios de este proyectil); digamos que lo autoriza a usar solamente los de corto y mediano alcance.
Lección
No basta que los políticos y militares de un país asuman posición de lacayos cuando se negocie una compra de material de guerra. En el caso de los aviones, es muy necesario tener la seguridad de que se venderán con el armamento adecuado, no con lo básico que siempre se les ocurre entregar a los países avanzados. Que no nos pase como a Egipto, cuya sirvientería no le ha servido de nada.
Verdad es que se siente importante el país que pasa a ser sirviente alineado de EE.UU. (“ya entró al distinguido club del patrón gringo”), pero eso no es bueno para el país que dicen defender.
Como es bien sabido, mediante el “trabajo” de sus embajadores, enviados especiales y periodistas y analistas sobornados, EE.UU. hace creer que es el único proveedor serio; pero en realidad, para acentuar su delincuencial dominio geopolítico, impone toda clase de limitaciones a los aviones que vende, los cuales resultan prácticamente inútiles para los objetivos de guerra de un país; y todo termina siendo pérdida de dinero, indefensión y dependencia de un país enemigo que obliga a alinear a sus sirvientes y a seguir comprando una y otra vez lo que no sirve.
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* Leer https://militarywatchmagazine.com/article/can-t-shoot-very-far-why-egypt-s-massive-but-downgraded-f-16-fleet-is-totally-obsolete-for-modern-warfare
Can’t Shoot Very Far: Why Egypt’s Massive But Downgraded F-16 Fleet is Totally Obsolete For Modern Warfare
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