El papa León XIV, convaleciente de su reciente operación presidió el Ángelus en la Plaza de San Pedro y exhortó a vivir sin concesiones, anteponiendo ante todo el Reino de Dios y su justicia.
En medio de aplausos y vivas, el Romano Pontífice recordó der “al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Explicó que significa “ser sinceros, sin temor ni hipocresía, libres para el bien”, informa Vatican News.
Desde la ventana del Palacio Apostólico hacia la plaza de San Pedro, León XIV saludó a los numerosos fieles y peregrinos allí reunidos que le manifestaron su cercanía y afecto y junto a él, rezaron la oración a la Madre de Dios.
Esta es la primera actividad pública del Santo Padre después de haber sido dado de alta. Según la liturgia que hoy toca el Evangelio de San Mateo, indicó que evangelista describe “una situación hostil hacia Jesús”: los fariseos se pusieron de acuerdo para ver cómo Jesús caía en una trampa con alguna de sus afirmaciones y deciden enviar a algunas personas a interrogarlo sobre un tema polémico, si es lícito o no pagar el tributo al César.
“La respuesta del Maestro es astuta —señaló el Papa— porque lo mantiene fuera de la trampa y desenmascara la hipocresía de quienes quieren hacerlo caer”. Jesús les pide la moneda del tributo, un denario. Ellos se la dan, y el Señor pregunta: “¿De quién es esta imagen y esta inscripción?”. Le responden: “Del César”. Entonces afirma: “¡Devuelvan al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios!”.
En Jesús contemplamos a un Dios que no teme a la historia, sino que, por el contrario, viene a vivir en ella. Su Reino no elimina los cargos ni las responsabilidades humanas. Sin embargo, nos pide que vivamos sin concesiones, libres de malas ambiciones e intereses injustos, anteponiendo ante todo el Reino de Dios y su justicia.
Indicó que llama la atención el elogio que esas mismas personas le dirigen a Jesús, aunque movidas por malas intenciones: “Maestro, sabemos que eres sincero, que enseñas con fidelidad el camino de Dios y no te dejas influir por nadie, porque no te fijas en la apariencia de la gente”.
Queridos hermanos, este es precisamente el perfil de quien “devuelve al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”: ser sinceros, sin temor ni hipocresía, libres para hacer el bien. Oremos al Señor para que nos ayude a ser así. Y confiémonos a la intercesión de la Virgen María.
Bendición a la procesión del Señor de los Milagros de Roma
El Santo Padre también, a bordo del vehículo papal, bendijo la procesión del Señor de los Milagros de Roma, que llegó hasta la Plaza de San Pedro.

