Los terroristas islámicos que fueron respaldados por los Estados Unidos e Israel están masacrando a cientos de cristianos y poblaciones de minorías en Siria, situación que comenzó desde el derrocamiento del expresidente Bashar Al Asad.
Los yihadistas han emprendido una llamada “purificación religiosa” atizada por los musulmanes sunitas. Se denuncia que en sólo tres días más de 700 personas fueron ejecutadas, la mayor parte de ellos musulmanes alauitas, a los que acusan de haber apoyado a Al Asad, pero también asesinan a cristianos y muchos de ellos. Para salvar sus vidas muchos de los perseguidos se han refugiado en una base militar rusa.
El presidente sirio, Ahmed al Sharaa, volvió a pedir este domingo que cese la violencia y se avance a la unidad nacional, llamado que no tiene eco en los perpetradores de las masacres, de cuyas crudas escenas se puede conocer en las redes sociales, donde se puede ver la ferocidad y desprecio por la vida. Muchos son de la comunidad musulmana alauita de Latakia y otras zonas del oeste del país que respaldaron a Al Asad.
La oenegé Observatorio de los Derechos Humanos (OSDH), que cuenta con una amplia red de fuentes de información en Siria, informa, citada por AP, que desde el jueves 745 civiles alauitas murieron en las regiones de la costa y las montañas de Latakia a manos de las fuerzas de seguridad y de grupos afiliados. Pero además habrían sido asesinados al menos 273 miembros de las ex fuerzas de seguridad y combatientes favorables a Asad, según la misma oenegé.
El actual presidente dirigió la coalición islamista que derrocó a Al Asad, miembro de la minoría musulmana alauita. Los ataques que se suceden desde el jueves, según el OSDH, han sido ejecuciones por motivos religiosos.
Al Asad fue derrocado en diciembre de 2024 por una alianza de rebeldes islamistas sunitas encabezada por el grupo radical Hayat Tahrir al-Sham (HTS) de Al Sharaa. Luego huyó a Moscú con su familia.
Varias iglesias sirias han denunciado la matanza de civiles inocentes y han pedido que se ponga fin inmediatamente a estos “actos horribles».”
Según el Ministerio de Defensa las carreteras que conducen a la región costera fueron cerradas para evitar abusos y se dio orden a las fuerzas de seguridad de restablecer el orden en Jablé, Tartús y Latakia, donde detuvieron a un gran número de saqueadores.
El OSDH y varios activistas publicaron videos que muestran docenas de cuerpos vestidos de civil en el patio de una casa con mujeres llorando junto a ellos. En otra secuencia, hombres vestidos con uniformes militares ordenan a tres personas que se arrastren por el suelo y luego les disparan a quemarropa.
La AFP dijo que no pudo verificar estas imágenes, pero Aron Lund, del centro de reflexión Century International, el aumento de la violencia demuestra la fragilidad del gobierno, en el que gran parte de la autoridad»descansa sobre yihadistas radicales que consideran a los alauitas como enemigos de Dios.
Los incidentes, los primeros de esta magnitud desde la caída de Al Asad, estallaron tras un sangriento ataque de simpatizantes del exdirigente contra las fuerzas de seguridad en la ciudad costera de Jableh, según las autoridades. Al día siguiente, las fuerzas de seguridad lanzaron operaciones de rastreo en la zona de Latakia, bastión de la minoría alauita, una rama del islam chiita a la que pertenece Bashar al Asad y su familia.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) reportó en un nuevo balance publicado este sábado la muerte desde el jueves de al menos 745 civiles alauitas, entre ellos mujeres y niños, en la región costera, donde se concentra esta comunidad que representa el 9% de la población del país. OSDH habló de ejecuciones por “motivos confesionales” por combatientes progobierno, y que junto a esto hubo “saqueos de casas y propiedades”.
Con la muerte de estos civiles, el balance de fallecidos desde el jueves asciende a 1.018 muertos, incluyendo 273 miembros de las fuerzas de seguridad y de combatientes leales al clan Al Asad.
En redes sociales, particularmente en Facebook, se multiplicaron en las últimas horas los testimonios de crímenes contra civiles alauitas. Samir Haidar, un vecino de Baniás de 67 años, declaró a la AFP que dos de sus hermanos y su sobrina fueron asesinados por “grupos armados” que entraron en su casa.
El presidente interino sirio, Ahmad al Sharaa, tiene un pasado yihadista y era el líder de Hayat Tahrir al Sham, el grupo islamista que fue la punta de lanza de la rebelión.
