Durante varios minutos, los extraños pisotearon y cortaron los brotes de trigo en un área de 2000 metros cuadrados, donde se investiga con trigo transgénico, trabajo que realiza la Escuela Politécnica Federal de Zürich (EPFZ).
Los estudiosos aseguran que, debido a que las plantas todavía no tenían espigas, señalan que no es posible que a causa de los hechos se dispersen semillas en la naturaleza.
La universidad de Zürich, el EPFZ y Agroscope presentarán una denuncia, pero todavía no han valorizado los daños causados por la incursión.
Los ensayos, efectuados en el marco del programa nacional PNR 59 “Utilidad y riesgos de la diseminación de plantas genéticamente modificadas”, son cuestionados. Su propósito es probar a campo abierto la resistencia de un trigo transformado con oïdium, un conocido hongo suizo, y estudiar la calidad de este trigo y sus efectos en la naturaleza.
La mayoría de europeos rechaza los transgénicos por fundadas razones, no es la primera vez que los activistas pasan a los hechos al no ser escuchados.
