El 10 del presente mes, se oficializó la incorporación del Perú al programa “Escudo de las Américas”, propuesto por EE.UU., con la finalidad de afianzar el sometimiento de estados vasallos como Argentina, Chile y el Perú, con propósitos formalmente enunciados como si esa iniciativa impuesta por EE.UU. fuera algo que va a ser de provecho. El 11 del presente mes, el diario oficial El Peruano publicó el editorial “El escudo de las Américas”, en el que leemos:
“Esta propuesta de Washington busca afianzar la coordinación y la acción colectiva frente al crimen organizado transnacional, un flagelo que afecta a casi todos los países latinoamericanos. Hoy en día, la población del continente manifiesta que la inseguridad en las calles, alimentada por estas mafias internacionales, es su principal preocupación, y exige soluciones inmediatas a sus autoridades políticas.”
¿Se necesita el “Escudo” o sirve para algo?
Muy poco o nada; el que lo necesita es EE.UU., para dominar. Acá no sirve de nada porque la Policía Nacional del Perú (PNP) tiene los métodos y técnicas necesarios para combatir el delito y sabe cómo enfrentar los diferentes tipos de delincuencia (robos, estafa, sicariato, extorsión, secuestro, tráfico de drogas, trata de personas, etc.). Para los casos en que las bandas u organizaciones delictivas actuantes en el Perú tengan ramificaciones o conexiones con grupos delictivos del extranjero, la PNP tiene convenios con la policía de países vecinos o de otros lugares, de manera que puede pedir la captura y entrega de indeseables que se estén ocultando en el exterior. Que se sepa, ninguna fuerza policial ha negado a la PNP la entrega de delincuentes buscados en el Perú, ni la PNP se ha negado a capturar y entregar malhechores buscados en otros países. Para eso no necesitamos el “Escudo”.
Por otro lado, intercambio de información entre las instituciones policiales de nuestro país y el extranjero existe desde hace décadas. ¿Para qué el “Escudo”?
Lo que pasa es que EE.UU. intenta menoscabar la imagen de la policía de los países embaucados en el “Escudo” y presentarse como la nación avanzada que va a enseñar a trabajar a los inútiles de Argentina, Perú y Chile, cuando la realidad es que los policías de estos tres países sí saben luchar contra el hampa que daña a sus sociedades, conocen los canales de comunicación con policías del extranjero y saben recurrir a Interpol cada vez que resulte necesario. Nadie —y menos EE.UU.— les va a enseñar cómo se lucha contra el crimen en cada país.
¿Qué se podría conseguir con el “Escudo”?
Podría servir para identificar empresas de EE.UU. que vendan equipos de escucha telefónica modernos. Pero de ninguna manera se puede pedir o aceptar programas informáticos a ese país porque, aparte de venir con virus de espionaje, se han hecho teniendo en cuenta una realidad diferente de la nuestra; para eso, si necesita tales programas, la PNP puede trabajar con empresas locales que desarrollen software ajustado a las necesidades de nuestra institución policial.
Peligros
El “Escudo” cumple la misión de profundizar el sometimiento geopolítico de nuestros países y, consecuentemente, infiltrarse para influir en instituciones importantes como la PNP y la fuerza armada. Se debe reducir al mínimo la interacción con organismos o instituciones de EE.UU. que desarrollan espionaje y dominación bajo la máscara de acción conjunta contra la delincuencia. En particular en la lucha antidrogas, hay que tener desconfianza total de EE.UU., que tienen una negra tradición de beneficiarse con el tráfico de drogas.
Tampoco se puede confiar en empresas de seguridad privadas estadounidenses como Blackwater, que en Ecuador no ha obtenido logros tangibles; más bien la situación de inseguridad ha empeorado, pese a que el presidente Noboa le paga bien y le ha otorgado el privilegio de un presupuesto sin fiscalización, lo cual podría prestarse a la corrupción.
En la red hay videos de John Kyriakou, ex miembro de la CIA que alcanzó el grado de coronel, quien denuncia la complicidad del gobierno de los EE.UU. en el cultivo de amapola en Afghanistán. Como no creía en eso, fue al lugar y comprobó que EE.UU. estimulaba a los campesinos para que siembren dicha planta.
Desde hace décadas se ha denunciado la participación de EE.UU. en el tráfico de drogas, lo cual se ha conocido incluso en libros, algunos con versión en español, por ejemplo:
—The Politics of Heroin: CIA Complicity in the Global Drug Trade, de Alfred W. McCoy.
—Dark Alliance: The CIA, the Contras, and the Cocaine Explosion, de Gary Webb.
—Whiteout: The CIA, Drugs, and the Press, de Alexander Cockburn y Jeffrey St. Clair.
—La guerra secreta de la CIA y el narcotráfico, de Manuel A. García.
—La CIA, el FBI y el narcotráfico, de Alfredo Jalife-Rahme.
Artículos relacionados
Keiko Fujimori no tiene buen plan de seguridad y ahora plantea copiar a Daniel Noboa
La soberanía en países bananeros
Videos
LA COCAÍNA, LA CIA, Y SUS CAPOS: Como EEUU dirige el narcotráfico de Latinoamérica (Partes I & II)
La SUCIA historia del FENTANILO: Trapos SUCIOS de EU
Los capos gringos y la hipocresía de Estados Unidos. Por Pedro Mellado ¬ Video columna
Artículo relacionado
Keiko Fujimori no tiene buen plan de seguridad y ahora plantea copiar a Daniel Noboa

1 comentario
Es decir los supremacistas de norteamerica anglosajona c on su CIPAYO que apellida rubio ni es blondo todavia , jajaa dicen que policia latisudaca es corrupta e inepta, y antes como acabaron con terrorismo sin su ayuda., o no saben interceptar celulares ni hay mas camaras?