Jorge Manco Zaconetti
La privatización de la empresa estatal SíderPerú durante el fujimorismo ha sido un pésimo negocio para el país, para los consumidores y en especial para los trabajadores siderúrgicos en una industria de valor agregado que procesaba el hierro procedente de los yacimientos de Marcona/Ica, los cuales eran transformados en el “Alto Horno” de Chimbote que constituye el “corazón” de la industria, pues transformaba el hierro en acero líquido.
Así, desde los años cincuenta del siglo pasado existía una sinergia, entiéndase una unidad técnica/material potenciada entre el hierro de Marcona (extracción), su transformación en acero en Chimbote (Ancash), utilizando la energía de la hidroeléctrica del Cañón del Pato, provechando las bondades del río Santa, uno de los pocos ríos de la costa que tiene agua todo el año.
Con la privatización de los yacimientos de hierro de Marcona en 1992 a favor de la Shougang Hierro Perú una filial del gigante conglomerado estatal chino Shougang Group Corporation. El hierro extraído en un 98 % de la producción se transporta a la República Popular China, dejando desabastecido en mercado interno de hierro. Tan es así que las dos empresas de la industria del acero que operan en el Perú, “Aceros Arequipa” de capitales nacionales y “Síder Perú SAA” de la transnacional brasileña Gerdau, compran en el exterior chatarra, productos intermedios y productos finales para abastecer el mercado interno de acero en especial de los productos largos que se utilizan en la construcción.
Así, para el año 2024 se exportaron 21.4 millones de toneladas de hierro hacia el gigante asiático. Es decir, la filial “le vendió” a su matriz Shougang Group Corporation de la China Popular casi el íntegro de la producción de hierro, pues en la práctica es el único productor. Por tanto, las empresas de acero que operan en el Perú tienen que importar chatarra, gargantillas, productos intermedios que son procesados en hornos eléctricos, que en el caso de Síder Perú opera con un solo horno secundario.

El consumo aparente de acero en el país promedia los cuatro millones anuales de toneladas, principalmente constituidos por aceros largos, más conocidos como barras de construcción. Internamente producimos cerca a los dos millones de toneladas de acero, siendo el principal productor la empresa “Aceros Arequipa” de capitales peruanos, que tiene una nueva acería en Pisco de una capacidad de producción de 1´250 mil toneladas, cerrando la vieja unidad de Arequipa, aprovechando las ventajas del gas natural de Camisea.
Con tales niveles de producción ratifica su superioridad sobre la competencia de SiderPerú de la brasileña Gerdau que se ha estancado en la producción si se tiene una visión de largo plazo.
Con la producción de SiderPerú SAA, propiedad de la transnacional brasileña Gerdau, de la familia Gerdau Johannpeter que conforma el Consejo de Administración, un gigante de la industria que opera en varios países, tales como Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Estados Unidos, India, México entre otros.
El Grupo Gerdau que opera la siderúrgica de Chimbote tiene cerrado el Alto Horno desde 2008, utilizando un solo horno eléctrico, dedicándose básicamente a la importación y distribución de chatarra, productos intermedios y productos finales, comprando casi el 50 % de sus requerimientos a sus empresas vinculadas.
Así, con la estadística correspondiente entre el período 2007 a 2024. el máximo de la producción de acero en Chimbote fue alcanzado en 2012 con 561 mil toneladas, que se reproducen en 2021 para alcanzar también 561 mil toneladas, y subir un poco en 2022 para llegar a un pico de 570 mil toneladas, y disminuir a las 516 mil toneladas en 2024.

En tal sentido, el “cuentazo” de la privatización que se publicitó en este caso consistía en el aumento de la producción y de las inversiones privadas. Nada de esto se ha cumplido en el caso de la privatización de SiderPerú, donde se verifica un estancamiento de la producción, una paralización del “Alto Horno” que se constituye en el corazón de la industria del acero por su capacidad de producir aceros, sobre todo planos, aptos para su uso industrial, como hubiese sido la industria metalmecánica, automotriz, planchas para lanchas anchoveteras, calaminas.
Cuando se interroga al grupo brasileño Gerdau, las razones por las cuales tiene paralizado
el “Alto Horno” el corazón de la industria, se aduce a estrictas razones de competitividad, pues
el hierro extraído en el país se exporta a la China Popular. Es decir, según el marco legal de la Constitución de 1993 con la dictadura Fujimori/Montesinos no se obliga a la empresa china Shougang Hierro Perú a priorizar el abastecimiento del mercado interno. Es más, las empresas mineras al ser titulares del producto deciden el destino final de las materias primas, que este caso se refinan en las acerías del gigante conglomerado Shougang Group Corporation.
Por lo tanto, el Perú un país sin estrategia industrial ni diversificación productiva, que basa su crecimiento en la producción para la exportación de materias primas como el cobre, oro, plata, gas natural, harina de pescado, está dejando de lado las posibilidades de un desarrollo basado en un mayor valor agregado, que en el caso de la industria siderúrgica debe estar relacionada con la producción de aceros planos.
Por ello, tanto SiderPerú como “Aceros Arequipa” funcionan con hornos eléctricos que procesan productos intermedios como palanquillas, y chatarra que tienen como resultado la producción de productos largos, y una mínima proporción de productos planos, no más del 10%.
De allí que debiera constituir una demanda nacional la puesta en marcha del “Alto Horno”, que la transnacional brasileña Gerdau tiene paralizado, pues más le conviene importar productos terminados y semiterminados de sus propias empresas vinculadas del Brasil.
Desde 2008 la transnacional brasileña aduce que por razones ambientales primero y luego de competitividad mantiene paralizado el “Alto Horno”, es más ha dado de baja a una serie de maquinarias, equipos, talleres ligados a las operaciones del mismo, para funcionar con hornos eléctricos secundarios, donde no se obtiene el acero líquido.
RENTABILIDAD A PESAR
Mientras ello sucede el gigante brasileño Gerdau disminuye el patrimonio, mantiene el capital social, los activos fijos, disminuye el número de trabajadores en Chimbote con un rígido control salarial, y se incrementa la rentabilidad, gracias a su presencia en el mercado nacional del acero, compartiendo el mercado con Aceros Arequipa.

En la práctica la empresa Siderúrgica de Chimbote se convierte más en una empresa importadora, distribuidora y comercializadora de los productos de acero, dejando de lado las posibilidades de crecimiento industrial, la cual debiera promoverse en el marco de una estrategia nacional de desarrollo.
Sin embargo, pese al estancamiento de la producción los ingresos por ventas con la reactivación de la economía peruana Post Covid se han disparado llegando en 2021 a superar los S/ 2,439 millones de soles, trepar a los S/ 2,743 millones en 2022, para mantenerse sobre los S/ 2,429 millones de soles en 2024.
En este contexto la distribución de la riqueza por concepto de la llamada participación en las utilidades a sus trabajadores, incluyendo los altos funcionarios en 2021 solamente alcanzó los S/ 53 millones de soles, mientras que los dividendos distribuidos a sus principales accionistas superó los S/ 290 millones. En 2022 la participación de los trabajadores disminuyó a los S/ 38 millones mientras la distribución de dividendos en efectivo a los dueños superó los S/ 308 millones de soles.
Es más, en 2024 la distribución de las utilidades siguió bajando para alcanzar los S/ 32 millones de soles y los dividendos en efectivo distribuidos a los miembros de la familia Gerdau alcanzó los S/ 141 millones de soles.
En verdad, la industria siderúrgica languidece en Chimbote empobreciendo al conjunto de la población en relación con tiempos pasados. La realidad del mercado siderúrgico está en relación con la falta de estrategia y una fallida privatización de las empresas públicas en la década de los noventa del siglo pasado. Nunca se priorizó el mercado interno en cuanto al abastecimiento de hierro para su procesamiento industrial, ni se impuso condiciones económicas y técnicas para el funcionamiento del “Alto Horno” de Chimbote.
Se privatizó el hierro y el acero sin planeamiento estratégico, y hoy exportamos la materia prima (hierro) e importamos el producto final (acero). Es más, la República Popular China que es el responsable del 54 % de la producción de acero a nivel mundial; no solamente produce acero para su consumo interno sino también exporta agresivamente productos de acero con políticas de “dumping”, es decir, declarando costos de producción por debajo de los costos reales, y ha penetrado con fuerza en los mercados de América Latina, desplazando a los dos gigantes siderúrgicos regionales, Brasil y México. En tal sentido, cabe preguntarse ¿Cuál es o debiera ser la política industrial del Perú?
Diario Uno, 10.05.2025

1 comentario
En 1992 en pleno terrorismo todo parecia buena venta. ACORDARSE. Y hay mucha empresa china explotadora que no paga a sus provedores estafadors, asi como fue con DOE RUN para centromin y su refineria. O REPSOL que compro barato a LA PAMPILLA de petroperu, pero en esa epoca nadie daba un centimo por PERU. Contratos dolosos del 2013 de 200% de aumento en pocos años como el de de PEAJES linea amarilla con Villaran que vendieron a Brookkfienld sabiendo sobornos ,abogado torcidos que negociaron contrato.