El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) informó que el déficit fiscal continuó reduciéndose en julio, mes en que se situó en 1,0 % del Producto Bruto Interno (PBI), siguiendo la tendencia desde 2,1 % del PBI anualizado en el primer trimestre y 1,3 % del PBI en el segundo trimestre.
El desempeño del déficit fiscal responde principalmente al dinamismo de la recaudación tributaria. Según cifras del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), entre enero y julio de 2026, los ingresos corrientes del gobierno general crecieron 13,7 % real.
Este resultado se asoció al dinamismo de la actividad económica y los altos precios de exportación, así como a las transferencias de utilidades de entidades públicas al Tesoro Público. Destacó la recaudación del Impuesto a la Renta de Tercera Categoría (actividades industriales y comerciales), que aumentó 31,7 % real; y la del IGV interno, que avanzó 10,6 % real, reflejando el dinamismo de la actividad empresarial y del consumo.
Los gastos no financieros del Gobierno aumentaron 4,3 % real de enero a julio, en especial por mayores obligaciones de gasto corriente (8,2 % real), lo que refleja la creciente rigidez del presupuesto público derivada de diversas iniciativas de gasto aprobadas en los últimos años por el Congreso.
El ministro Elmer Cuba, informó que el detalle de este problema será presentado en el Marco Macroeconómico Multianual (MMM), que se publicará antes de fin del presente mes, con las previsiones económicas y fiscales del país para el periodo 2026-2030. “Este escenario de mayor rigidez del gasto podría llevar a desequilibrios fiscales que, de no tomar acciones, se agravarían en los próximos años”, señaló.
Cuba indicó que el MEF estudia tres líneas de trabajo para fortalecer la política fiscal del país. En primer lugar, la convergencia hacia una trayectoria fiscal creíble y sostenible, ajustando sus parámetros de manera gradual y sin comprometer la solvencia del país.
En segundo lugar, se procurará una mayor eficiencia en el gasto público, con énfasis en mejorar la calidad de la inversión y de las compras públicas, así como en reducir la rigidez del gasto. Y, en tercer lugar, la reducción de la evasión y la elusión tributaria, junto con el fortalecimiento de la administración tributaria.
Finalmente, manifestó el compromiso del Gobierno para propiciar que la sostenibilidad de las finanzas públicas se convierta en una de las principales fortalezas macroeconómicas del país. Explicó que un manejo fiscal sólido permitirá que familias y empresas mantengan el acceso al financiamiento en buenas condiciones, que se preserve el grado de inversión, y que el Estado responda mejor ante choques externos y desastres naturales, como el Fenómeno El Niño (FEN), sin descuidar el impulso a la inversión, el crecimiento económico y el empleo.
