Después de una cirugía por melanoma cutáneo, un cáncer de piel muy agresivo, uno de los principales temores es que el cáncer regrese o se extienda a otros órganos. Una vacuna terapéutica de ARNm, elaborada a partir del mismo tumor de cada paciente, obtuvo resultados positivos en un ensayo fase III dirigido precisamente a reducir esos riesgos.
El hallazgo corresponde al ensayo internacional fase III INTerpath-001, desarrollado por los laboratorios Moderna y Merck (MSD fuera de Estados Unidos y Canadá), que evaluó a 1.137 pacientes. La investigación comparó una vacuna personalizada de ARN mensajero (ARNm), denominada «intismeran autogene», administrada junto con el medicamento «pembrolizumab», frente al uso de esta droga sola. La combinación prolongó significativamente el tiempo sin reaparición de la enfermedad y sin metástasis a distancia.
“Estamos frente a un avance que puede marcar una nueva etapa en la medicina personalizada. Por primera vez, una terapia de ARN mensajero (como las usadas en la pandemia COVID) diseñada a partir de las mutaciones del tumor de cada paciente obtiene resultados positivos en un estudio fase III. Esto nos acerca a una oncología donde parte del tratamiento puede fabricarse específicamente para las características del cáncer de cada persona”, explicó el Dr. Mauricio León Rivera, director de la Liga Contra el Cáncer y cirujano oncólogo de la Clínica Ricardo Palma.
A diferencia de las vacunas convencionales, esta no busca prevenir el melanoma en personas sanas. Para elaborarla, se analiza genéticamente el tumor y se identifican características propias de sus células cancerosas. Con esa información se desarrolla un tratamiento individualizado que busca enseñar al sistema inmunitario a reconocer y atacar a las células malignas que permanezcan en el organismo después de la cirugía.
Según explicó el Dr. León, el pembrolizumab complementa este proceso al ayudar al sistema inmunitario a responder contra las células tumorales. El especialista aclaró que se trata todavía de una terapia experimental y no de una vacuna preventiva ni de una cura contra el melanoma.
“Hace algunos años señalamos que las vacunas de ARNm podían conducir hacia tratamientos individualizados, una verdadera medicina «a medida» (tipo sastre). En aquel momento teníamos resultados iniciales; hoy contamos con un estudio fase III positivo que se realizó en más de mil pacientes. Es un salto científico importante, aunque todavía debemos conocer los datos completos y esperar la evaluación de las autoridades regulatorias”, agregó.
A pesar de los resultados alentadores, todavía quedan pasos importantes antes de una eventual incorporación de este tratamiento a la práctica médica. Entre ellos están la presentación de los datos completos del estudio, incluida la información sobre supervivencia global, y la evaluación correspondiente por parte de las autoridades regulatorias.
