Las guías oficiales del ministerio de Salud indican que la fumigación contra el zancudo vector del dengue se debe realizar con el insecticida malathion, o malatión, el cual está prohibido en casi toda la Unión Europea y otros países debido a estudios que apuntan a sus efectos carcinógenos y de daño al ADN.
Por ejemplo, el artículo científico Carcinogenicity and mutagenicity of malathion and its two analogues: a systematic review, señala efectos muy preocupantes en animales y seres humanos expuestos, pues se puede dañar el ADN, precisamente a los genes supresores de tumores (*).
Alternativas de un país que se respete
Vivimos en un país donde el dengue, el zika, el paludismo o malaria son una amenaza latente en zonas cálidas. El fenómeno El Niño no es nada nuevo, siempre se presentará creando las condiciones ideales para potenciar la reproducción de los zancudos Anopheles, Aedes aegypti y otros de la variedad Aedes, por tanto, no debemos esperar soluciones de otras latitudes, donde el dengue no existe o si les interesa propuestas es para ganar comercializando vacunas y medicamentos.
El Estado debería financiar investigación en las universidades orientadas a la inhibición de la reproducción del zancudo, ya sea liberación de ejemplares estériles y otros métodos ecológicos, como también podría ser la producción de insecticidas inocuos, que también podrían emplearse para la agricultura, en lo cual podrían trabajar facultades de biología, entomología, medicina, agronomía, química, entre otras.
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(*) Un resumen de sus conclusiones señala:
Esta revisión sistemática arrojó resultados que evidencian el efecto mutagénico del malatión —utilizado en su formulación comercial, es decir, conteniendo sus análogos malaoxón e isomalatión—, así como su capacidad para provocar alteraciones en el ADN *in vivo*. Por consiguiente, pueden desencadenarse procesos neoplásicos tanto en animales como en seres humanos expuestos, dado que dichas alteraciones pueden afectar a regiones del ADN correspondientes a oncogenes o genes supresores de tumores.
Los resultados de los estudios *in vitro*, realizados en cultivos celulares tanto animales como humanos expuestos al malatión, revelaron daños en el ADN, alteraciones cromosómicas, intercambios entre cromátidas hermanas y la presencia de micronúcleos. Los estudios experimentales “in vivo” han aportado pruebas suficientes sobre la capacidad de este plaguicida para inducir tanto daños genéticos como neoplasias en mamíferos. Por su parte, los estudios epidemiológicos han mostrado asociaciones positivas estadísticamente significativas con el cáncer de tiroides, mama y ovario en mujeres menopáusicas.
El efecto carcinogénico de este plaguicida, así como sus repercusiones en el medio ambiente y en los seres humanos, deben tenerse en cuenta, especialmente en el contexto del control de arbovirosis.

1 comentario
El Ministerio de Salud promociona el cáncer, el daño inmunológico y la muerte !
Ahorran comprando malathion que solo en países como el nuestro el.propio gobierno LO AUTORIZA!!!
Que hace el Colegio Médico, los sindicatos de MINSA Essalud, la Defensoría del Pueblo, el Congreso?