Jorge Manco Zaconetti
Siempre hemos sostenido que históricamente PetroPerú ha sido rentable para el Estado y los peruanos, salvo períodos críticos en razón de la injerencia política de los gobiernos de turno como sucedió en el período 1986/1990 durante el primer gobierno de Alan García, donde un litro de Coca Cola tenía un mayor precio que un litro de gasolina, por el indiscriminado subsidio que favoreció a las grandes empresas, en especial a los “12 Apóstoles” y a la población urbana, lo que provocó una descapitalización y cuantiosas pérdidas económicas a la petrolera estatal; realidad que justificó la privatización fujimorista a partir de julio de 1992, empezando por los grifos y filiales rentables.
El otro período crítico se manifiesta con la privatización de sus lotes petroleros con reservas probadas, como el lote X en Talara, y el lote 8/8X en la selva norte; y en especial con la privatización de la Refinería de La Pampilla a favor de la trasnacional española Repsol en 1996, la cual se ha convertido en la principal competidora en el mercado de combustibles, conjuntamente con las transnacionales gringas Valero y Exxon/ Mobil.
La Refinería La Pampilla en 1994 antes de su privatización a “precio de huevo roto”, como unidad de PetroPerú, era la refinería más moderna del país con una capacidad de refino de 102 mil barriles diarios, ubicada en el distrito de Ventanilla al norte de Lima, le generaba ingresos superiores a los US $ 620 millones de dólares y utilidades operativas entre US $ 60 a 90 millones de dólares anuales; siendo la unidad que satisfacía los requerimientos del principal mercado del país.

Refinería La Pampilla
Esta refinería fue rematada en junio de 1996 por la ridícula suma de US $ 180 millones de dólares por su mayoría accionaria (60%) para luego incluyendo el remanente accionario en noviembre de 1997 se pagó en total US $ 204.5 millones de dólares.
En verdad, cuando se vendió al sector privado la más moderna refinería del país, se estaba transfiriendo el abastecimiento al principal mercado del Perú, una ventaja competitiva. A pesar de ello, desde 1997 a 2024 los combustibles refinados en Talara, bajo responsabilidad de PetroPerú, ubicada a más de 1,200 kilómetros de distancia resultan más baratos que los combustibles refinados por La Pampilla/Repsol. En tal sentido cabe preguntarse ¿Cómo explicarse esta realidad?
| Debe tenerse en cuenta que el responsable político de la privatización de PetroPerú en 1996 era el ministro de trabajo de ese entonces, el economista y profesor de la Universidad del Pacífico Jorge González Izquierdo, que sabía tanto de petróleo como yo de física cuántica, y que está pasando piola hasta ahora. |
Es más, los US $ 204.5 millones pagados en la privatización que fueron captados dicho sea de paso por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) entre 1996/1997; esta inversión fue de lejos recuperada en los primeros cuatro años (1997/2000), con una utilidad operativa total de más de US $ 243 millones de dólares, según los propios estados financieros de la Refinería La Pampilla (Relapasa). En verdad, la rentabilidad obtenida sería mayor si se sumara los montos cargados por depreciaciones y amortizaciones, pero esa es otra historia.
Debe tenerse en cuenta que el responsable político de la privatización de PetroPerú en 1996 era el ministro de trabajo de ese entonces, el economista y profesor de la Universidad del Pacífico Jorge González Izquierdo, que sabía tanto de petróleo como yo de física cuántica, y que está pasando piola hasta ahora. Pero la consigna era vender a como dé lugar en el auge del fujimorismo. La palabra mágica era privatizar que el mundo se va acabar.
¿Quién era su aprovechado alumno? Carlos Paredes Lanatta, él mismo que en 1999 como jefe del gabinete de asesores del ministro mafioso de economía y finanzas Joy Way, como asesor recomendó y aplicó el salvataje financiero de los bancos privados Latino, Wiese, Norbank, etc, donde el Estado tuvo que asumir deudas y pasivos por más de US $ 1,200 millones de dólares, de esto se dice poco.
| ¿Quién era su aprovechado alumno? Carlos Paredes Lanatta, él mismo que en 1999 como jefe del gabinete de asesores del ministro mafioso de economía y finanzas Joy Way, como asesor recomendó y aplicó el salvataje financiero de los bancos privados Latino, Wiese, Norbank, etc, donde el Estado tuvo que asumir deudas y pasivos por más de US $ 1,200 millones de dólares, de esto se dice poco. |
Pero si el Estado capitaliza los préstamos a PetroPerú, la prensa concentrada y sus espadachines a sueldo declaran en contra. Es más, se calla en mil idiomas los S/ 18 mil millones de soles transferidos por el Estado como subsidios en el “Fondo de Estabilización de Combustibles” a las empresas refineras y empresas importadoras de combustibles con la finalidad de no trasladar al consumidor las alzas de los precios de los derivados del crudo desde2004 al presente.
En el caso de la Refinería La Pampilla debiera agregarse que entre 1997 a 2024 ha tenido ingresos por ventas de más de US $ 73 mil millones de dólares, remesando a su matriz española millones de dólares por diversos conceptos. Con el agravante de haber causado el mayor desastre ambiental en el Perú en enero de 2022, contaminando el mar del norte chico de Lima con más de 20 mil barriles de crudo, negándose hasta ahora de asumir multas y penalidades, impuestos por los organismos reguladores. ¡De esto poco o nada se habla!
NEFASTO CIERRE
La participación del economista Paredes Lanatta es relevante para entender la crítica situación de PetroPerú en los últimos años; sus decisiones como miembro del directorio y luego presidente del directorio de la petrolera estatal entre 2019 y 2020, explican en gran parte las pérdidas económicas financieras de la petrolera estatal, con el cierre de la vieja refinería de Talara desde el 1 de enero del 2020 a diciembre, mientras se terminaba de construir la nueva refinería de Talara, el denominado PMRT, Proyecto de Modernización de la Refinería de Talara.
Esta desatinada y absurda decisión del ex presidente del directorio de PetroPerú, Carlos Paredes de cerrar la vieja pero rentable refinería de Talara que en la práctica se extendería hasta el segundo semestre de 2023, sobre todo con sus efectos a partir de febrero de 2022, que se explica por la recuperación de la economía mundial postcovid, pero sobre todo por la guerra Rusia/Ucrania, que disparó los precios de los combustibles por encima de los US $ 100 dólares el barril, y también los precios de los derivados como las gasolinas con precios superiores a los US $ 250 dólares el barril.

Mientras las refinerías de terceros países obtenían márgenes superiores al 50 %, es decir la diferencia entre el precio del petróleo crudo y los precios como los derivados en especial el vital diésel 2 limpio en azufre, prácticamente llegaban a niveles jamás vistos en la industria de hidrocarburos. Es decir, no solamente se elevaban los precios del crudo sino también los márgenes de refino, agravando la situación de la petrolera estatal.
En ese contexto PetroPerú con la refinería de Talara fuera de operaciones, se convirtió en un importador neto, teniendo que pagar altos precios por los derivados del petróleo para poder abastecer el mercado interno en razón del rol subsidiario impuesto por la Constitución de 1993, y vender a pérdida. De allí que en 2022 tanto PetroPerú como la Refinería La Pampilla declarasen pérdidas operativas de US $ 229 millones y US $ 324 millones respectivamente.
En resumen, la principal refinería de PetroPerú, la unidad de Talara estuvo fuera de operaciones desde 2020 hasta agosto de 2023 donde fue paulatinamente entrando en operaciones. Pero la salida del mercado de combustibles de la Refinería de Talara ha tenido graves consecuencias en los estados económicos financieros. Lo razonable era mantener operativa la vieja refinería mientras se levantaba la nueva a costos razonables. ¡Fue una decisión perversa!
En 2019, antes de la crisis sanitaria, PetroPerú tenía ingresos por ventas por encima de losUS $ 4,668 millones y La Pampilla/Repsol estaba por debajo de los US $ 3,093 millones. La utilidad operativa de la petrolera estatal era de US $ 265 millones y la utilidad neta superaban los US $ 171 millones de dólares mientras la Refinería La Pampilla declaraba pérdidas contables.

Si bien resulta laudable y necesaria una auditoría forense para explicar con transparencia a la opinión pública las razones del incremento de la inversión final en la Modernización de la Refinería de Talara. Ello no limita formular las interrogantes al actual directorio y a su locuaz presidente del directorio de PetroPerú Alejandro Narváez.
¿Por qué la Refinería procesa 81 mil barriles días si está construida para procesar 95 barriles diarios? ¿Por qué no opera a su plena capacidad la unidad de Flexicoking, teniendo en cuenta que tiene una capacidad de procesar 22 mil barriles diarios de petróleo industrial 6? ¿Cuánta pérdida económica significa para PetroPerú exportar un promedio de 7,000 barriles diarios de petróleos industriales en el período enero/abril del 2025, cuyos precios se castigan en el mercado internacional? ¿Cómo va a pagar los US $ 150 millones de dólares por concepto de deuda externa a los acreedores internacionales, si la empresa arroja pérdidas operativas y netas en lo que va de 2025? Volveremos sobre el tema.
Diario Uno, 14.06.2025
