Jorge Manco Zaconetti
En el último artículo demostramos la contribución fiscal y rentabilidad de PetroPerú a pesar de las consecuencias de una irracional privatización de sus principales activos, filiales, en especial de la Refinería La Pampilla operada por la transnacional Repsol y los lotes petroleros de las operaciones Talara y de la selva norte (lote 8/8X) de Trompeteros. Sea por los ingresos obtenidos por la privatización, que sumaron hasta 2001 la suma de US$803 millones de dólares, que actualizados a una tasa promedio de interés al 2024 tendrían un valor de US $ 1,328 millones. Este capital fue utilizado por el gobierno de Fujimori, para los pagos de deuda externa y la corrupción del régimen, y fueron captados por el Ministerio de Economía y Finanzas.
Por “partidas inusuales” cargadas a PetroPerú por el hecho de ser una empresa estatal, violentando el artículo 60.º de la propia Constitución de Fujimori de 1993, que supone igual trato tributario al capital nacional y extranjero lo cual fue una discriminación contra las empresas públicas, más las utilidades netas generadas por PetroPerú entre 1993 al 2001, la petrolera estatal ha generado una renta, un ingreso fiscal de US $2,257 millones de dólares que supera el valor del salvataje financiero otorgado por el Ministerio de Economía y Finanzas entre el 2022 al 2024. Todo ello al margen de los impuestos recaudados por la venta de combustibles que alcanzaron en el período 2001 al 2023 la friolera de US $ 27,713 millones de dólares.
Por ello siempre hemos sostenido que históricamente PetroPerú ha sido rentable para el Estado, salvo períodos críticos en razón de la injerencia política de los gobiernos de turno como sucedió en el período 1986/1990, y con la privatización de sus lotes y unidades más importantes como ocurrió en la década infame del fujimorismo, y que hoy lamentablemente controlan el Congreso de la República.
También mostramos nuestra preocupación por la exposición del actual presidente del directorio de PetroPerú, Dr. Alejandro Nárvaez que peca de un optimismo que no tiene asidero con la realidad económico financiera de la petrolera estatal al cierre del 2024, y que se agravarán en el 2025, a pesar de los buenos deseos de sus altos financieros.

En tal sentido, los principales supuestos asumidos para el 2025 en su presentación ante el Congreso de la República pecan de una falta de realismo, de un desconocimiento de la realidad, propia de un “dilettante” en el sector de hidrocarburos, donde la responsabilidad mayor recae en la gerencia general al mando del Ing. Oscar Vera, que de exministro de Energía y Minas de la Presidente de la República Sra. Dina Boluarte entre diciembre de 2022 hasta febrero de 2024, y que es ahora gerente general de PetroPerú.
Al señor Oscar Vera como ministro del sector le cabe la grave responsabilidad del manejo político de la Nueva Refinería de Talara forzando su inauguración para subir las alicaídas simpatías de la Sra. Boluarte, y es en verdad el responsable con su equipo técnico de su confianza de los reiterados desperfectos de la Unidad de Flexicoking, que en las últimas semanas ha tenido varias paralizaciones, afectando la rentabilidad de PetroPerú.
Recordemos que esta unidad es el activo que transforma los petróleos residuales en combustibles de mayor calidad y valor, tanto gasolinas y diésel bajos en su contenido de azufre con 50 partes por millón. ¡Con cada día que deje funcionar la unidad de Flexicoking, son millones de dólares que se dejan de percibir!
Son tan irreales los supuestos expuestos en la presentación del presidente del directorio que, cabe interrogarse sobre los fundamentos de un incremento de la cuota o participación en el mercado de combustibles para subir del 25 % en 2024 a 38% en 2025, en una lucha a muerte con las transnacionales Repsol, Exxon/Mobil, Valero, que acaba de inaugurar un centro de almacenamiento en el norte del país, en Paita con una capacidad de casi 200 mil barriles, compitiendo con PetroPerú, en lo que sería su mercado natural. A ello se deben sumar transnacionales como Pluspetrol Corporation que con la Planta de Fraccionamiento de Pisco procesa más 44 mil barriles diarios de gas licuado de petróleo abasteciendo de preferencia a la competencia de PetroPerú.
Incrementar 13 puntos porcentuales la cuota de PetroPerú en el mercado de combustibles con la Nueva Refinería de Talara a una carga máxima de 81 mil barriles diarios resulta un contrasentido para una refinería que debería procesar 95 mil barriles diarios, pues así se justificarían las millonarias inversiones superiores a los US $ 6,500 millones de dólares. La opinión pública reclama transparencia en la administración de PetroPerú, en especial sobre la situación de la Unidad de Flexicoking.

INTEGRACIÓN VERTICAL
Si bien debemos reconocer que la responsabilidad mayor no la tiene el actual directorio, se debiera explicar cómo se llegará a producir en los lotes que todavía retiene PetroPerú, lote I, VI, Z-69 y el 40 % del lote X, todos en Talara para transitar de una producción de 9,670 barriles diarios a diciembre del 2024 para alcanzar una producción propia de 15,200 barriles diarios en el 2025.
Hay un dicho popular el que “mucho abarca poco aprieta” y esto se ha de reproducir en PetroPerú en un contexto político que apuesta por la privatización de los lotes mencionados por parte de la agencia estatal de hidrocarburos PerúPetro, responsable de promover la inversión en sector y en la supervisión de los contratos.
Por ello, lo inteligente para PetroPerú sería una participación en sociedad con capitales privados en especial en el lote Z-69, del Zócalo Continental, donde hay que realizar fuertes inversiones con capitales que no tiene por ahora PetroPerú.
Siempre he sostenido la importancia del lote I, que hasta diciembre 2021 estuvo bajo administración de Graña y Montero, el cual se constituyó en la “gallina de los huevos de oro” del grupo. Desde esa fecha hasta noviembre del 2025 está bajo responsabilidad de PetroPerú generando utilidades anuales superiores a los US $ 7 millones de dólares; y la agencia estatal de contratos PerúPetro pretende licitar los lotes bajo administración temporal de la petrolera estatal.
El Lote I tiene una producción promedio de 500 barriles diarios pero es un lote rentable. Pero mucho más importantes son sus reservas de gas natural que pueden llegar a los 9 millones de pies cúbicos diarios con un mercado asegurado: la propia Refinería de Talara.
Solamente así podrá entenderse la demoledora campaña de la prensa concentrada contra PetroPerú, liderada por el decano de la prensa peruana, El Comercio, seguida por diarios y medios como Gestión, Correo, Canal N, Canal 4, Ojo, RPP por citar a los más importantes.

El lector debiera saber que los intereses concretos del Grupo Graña y Montero, donde los Graña Miró Quesada resultan los mayores accionistas del Grupo El Comercio, están también relacionados con los lotes III, IV, V de Talara, y lógicamente pretenderán recuperar el pequeño Lote I, sobre todo por el negocio comprometido con Gasnorp (Promigas y Energía de Bogotá) en la distribución de gas natural en Piura, Sullana, Talara, Paita etc.; en especial por el negocio en el abastecimiento a la empresa Misky Mayo con los fosfatos de Bayóvar, a Cementos Pacasmayo del grupo Hochschild que tiene como vocero al presidente de la CONFIEP Alfonso Bustamante; dicho gas también abastecería a las casi 20 empresas pesqueras de la región, a los centros comerciales de Piura y claro está también a la Nueva Refinería de Talara (NRT) que demandará no menos de 15 millones de pies cúbicos de gas natural diarios.
También Graña y Montero, que ahora se denomina Aenza por el roche de Odebrecht, también tiene la administración de los terminales de PetroPerú, en especial el Callao en sociedad con una empresa holandesa, y los terminales del norte del país, que resultan negocios atractivos donde prácticamente usan la infraestructura de la petrolera estatal, sin mayores inversiones, y tales terminales que se constituyen en la “boca de salida y entrada” de los combustibles tienen fecha de término pues fueron concesionadas, más no vendidas. ¡Son todavía propiedad de PetroPerú!
En resumen, el año 2025 será un vía crucis para la petrolera estatal, y se debe hacer un buen diagnóstico de un “enfermo crónico” si de verdad se pretende fortalecer a PetroPerú. Varios temas se quedan en el tintero como las pérdidas que se cargan a PetroPerú como sería la administración del Oleoducto Nor peruano. Por ello, volveremos sobre el tema como diría el general Macarthur.
Diario Uno, 08.02.205
