El gobierno japonés condenó el viernes los ataques israelíes contra instalaciones nucleares y militares en Irán, siendo el único país del G7 en hacerlo, pero en lugar de respaldar a Israel como los países alineados con los Estados Unidos, se ha colocado del lado del derecho internacional en un conflicto que amenaza desetabilizar a Oriente Medio, Asia o incluso causar una Tercera Guerra Mundial.
Además de Japón, la condena ha sido expresada por China, Rusia, los países árabes, Turquía y otros países de Asia-Pacifico, así como Brasil, Cuba, Nicaragua. México, en cambio, con una presidente de origen judía, que se declara no religiosa, se abstuvo de condenar a Israel y sólo manifestó preocupación por la situación, priorizando su simpatía hacia los judíos antes que su apego al derecho internacional.
Tokio teme que una mayor inestabilidad en Oriente Medio tenga importantes efectos negativos en el suministro de petróleo. Japón depende de la región para más del 90% de sus importaciones de crudo.
“Es absolutamente inaceptable que se hayan utilizado medios militares en medio de los continuos esfuerzos diplomáticos para encontrar una solución pacífica” al problema nuclear iraní, declaró el primer ministro Shigeru Ishiba a la prensa. “Esto es extremadamente lamentable y lo condenamos enérgicamente”, agregó, citado por The Japan Times.
En cuanto a las represalias de Irán, Ishiba afirmó: “Se debe evitar cualquier acción que pueda agravar la situación”, instando a los países involucrados a actuar con moderación.
En una reunión del Consejo de Seguridad Nacional del gobierno central, instruyó a los ministros pertinentes a recopilar información, proteger plenamente a los residentes japoneses en Irán y cooperar con los países relacionados para calmar la situación y resolver pacíficamente el problema nuclear iraní.
El ministro de Defensa, general Nakatani, instruyó a su ministerio y a las Fuerzas de Autodefensa a realizar los máximos esfuerzos para garantizar la seguridad de los ciudadanos japoneses en Irán. También solicitó medidas para garantizar la seguridad de los miembros de los Servicios de Autodefensa enviados a Oriente Medio, personal para misiones como operaciones antipiratería en las costas de Somalia y otros lugares, y con la Fuerza Multinacional de Observadores en la Península del Sinaí, una organización que supervisa el alto el fuego entre Egipto e Israel.
Es extremadamente inusual que el gobierno japonés condene a Israel, que, al igual que Japón, es un aliado cercano de Estados Unidos.
El mensaje de Tokio refleja una profunda sensación de crisis en Japón por la situación, que un funcionario gubernamental prevé que inevitablemente se intensificará, ya que el ataque también causó víctimas civiles en Irán.
Japón tiene una larga historia de relaciones amistosas con Irán y ha apoyado las conversaciones entre Estados Unidos e Irán sobre las capacidades nucleares de Teherán.
Un alto funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores afirmó que era necesario que el gobierno japonés enviara un mensaje más contundente que antes, ya que la acción de Israel constituyó un ataque preventivo unilateral. Por tanto, se trata de una violación del derecho Internacional.
