Las palabras colonialismo y colonia nos retrotraen a épocas pasadas en que determinados países europeos —España, Portugal, Francia, Bélgica, Holanda— se apoderaron de territorios de otros continentes (África, Asia, América) con la finalidad de adueñarse de sus recursos naturales. Para lograr este objetivo, tuvieron que emplear la fuerza militar para someter a las poblaciones, que hasta donde les fue posible lucharon contra estas invasiones.
El país más destacado por sus afanes colonialistas ha sido Inglaterra, que hasta entrada la segunda mitad del siglo pasado conservaba algunos territorios coloniales. Terminada la Primera Guerra Mundial (PGM) en 1918, entre las potencias perdedoras estuvo el Imperio Otomano, dirigido por Turquía, que se extendía por lo que hoy son Irán y toda el Asia Central, toda la península arábiga, Egipto y Palestina y todo el norte de África.
Teniendo Inglaterra el control de Egipto y Palestina, estaba en condiciones de acomodar las cosas a su conveniencia, no estaba dispuesta a conceder la independencia a los habitantes de la zona.
El movimiento sionista
En los siglos XIX y comienzos del siglo XX, en naciones como Rusia y Ucrania se registraban incidentes en que los nacionales de esos países hostilizaban o agredían a los judíos. En Alemania de antes de la Segunda Guerra Mundial (SGM) también hubo maltrato de los judíos. Por esta situación, el periodista judío alemán Teodoro Herzl (1860-1904) promovió la idea de que los judíos debían tener su propio país para estar libres de maltrato; sintetizó sus planteamientos en un folleto titulado La cuestión judía.
Este pensamiento encontró acogida entre los judíos europeos no semitas, lo que incluye a poderosos banqueros judíos y otros personajes influyentes quienes en 1917, viendo cercano el final de la PMG convencieron al gobierno inglés para que manifestara su apoyo al proyecto sionista, cosa que consiguieron en 1917 con la Declaración Balfour, en la que Arthur Balfour, jefe de la diplomacia inglesa, expresó la voluntad de su país de concretar el propósito de dar un “hogar nacional” a los judíos (entiéndase judíos sionistas).
Esto, sin embargo, aparentemente no era muy fácil porque los sionistas europeos eran ajenos al territorio que deseaban gobernar y, además, el territorio palestino ya estaba habitado; no era un territorio disponible para forasteros.
Siendo así las cosas, habría que preguntarse por qué Inglaterra sigiuió adelante con el experimento. Primero hay que entender que el colonialismo es una empresa de pura maldad, porque implica derramamiento de sangre (durante la invasión y después), opresión y robo de los recursos naturales de los pueblos afectados. Segundo, las camarillas que encaminaban a sus gobiernos a colonizar en otros lugares (entre europeos no se colonizaban) eran seguidoras de doctrinas satánicas donde el derramamiento de sangre era (y es) un aspecto muy importante.
Previsiblemente, la implantación política del sionismo en Palestina, concretada tras el final de la SGM, encontró la oposición de los habitantes locales a quienes por defender su tierra la potencia colonial etiquetó como terroristas1 para justificar la embestida de los europeos blancos sionistas, con quienes tenía más elementos culturales en común: eran parte de la “civilización occidental”. Por haber nacido Israel a resultas de una arbitraria imposición de Inglaterra, las naciones musulmanas, salvo uno que otro país corrupto o dominado por EE.UU., nunca han reconocido la legitimidad de Israel, al que ven como usurpador. Por esta razón, EE.UU. una y otra vez intenta convencer a gobernantes árabes, incluso amenazándolos, para que reconozcan a Israel, pero tal cosa no sucede ni va a suceder porque los ciudadanos de países islámicos rechazan completamente cualquier iniciativa destinada a reconocer a Israel.
Por otro lado, considerando el principio de “Divide y vencerás”, Inglaterra vio a los sionistas como una presencia útil que iba a asegurar —como así ha sucedido desde la creación del estado de Israel— la discordía permamente con los árabes locales, lo que desataría enfrentamientos y guerras2, algo que se cumple hasta la fecha. Como los mencionados países europeos ya no pueden tener colonias en Oriente Medio, utilizan a Israel para debillitar a países independientes y dejan en paz solo a gobiernos que muestren sumisión a Occidente.
Por esta razón, reconociendo que Inglaterra los prefirió, el sionismo agradece esa deferencia guerreando todo el tiempo3 y de paso —esa es su ganancia extra— apoderándose de territorio palestino y sirio e incluso realizando en Gaza un genocidio4 conducente a desalojar a los pobladores para apoderarse del territorio. Todo con el apoyo incondicional de EE.UU. y Europa, que no solo proporcionan el armamento con el que Israel ataca a sus vecinos sino que incluso lo defienden con sus portaaviones y aviones que ayudan a derribar proyectiles dirigidos a Israel.
Otra razón por la cual los sionistas no muestran ninguna consideración humanitaria por sus vecinos es que ellos, los sionistas, son conscientes de su naturaleza extraña y extranjera en la región, sin ningún vínculo histórico o étnico que los una con la población local, por lo que consideran que nada tienen que perder con el trato que les dan, a lo que se suma la percepción que tienen de ser superiores a los demás pueblos, algo que según ellos está en la Torá (por ejemplo en Deuteronomio).
En general, EE.UU. y la OTAN dan un tratamiento privilegiado a Israel. Por ejemplo, hace tiempo presionan y exigen que los organismos de control de energía atómica inspeccionen las instalaciones de los proyectos de energía nuclear de Irán, pero se oponen a que se realicen las mismas indagaciones en el territorio de Israel. El resultado de este apoyo incondicional al sionismo va a ser que de todas maneras Irán desarrollará armamento nuclear, situación originada en la política parcializada de Occidente, que debería exigir las mismas inspecciones para Israel e Irán. |
El estado sionista, al tener deuda fundacional con el colonialismo, hace los méritos necesarios para que la ayuda de Occidente no cese y se prolongue así la ficción de un estado creado en 1948 contra la voluntad de los pobladores locales, puesto que sin el irrestricto apoyo militar y político5 de EE.UU. y otros países6, Israel desaparecería en menos de diez días.
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1 Todos los palestinos que resisten con las armas a los sionistas reciben la denominación de terroristas; pero no Israel, pese a que lo que hace en Gaza y Cisjordania (destruir casas, desalojar de sus hogares a los dueños, destruir cultivos, etc.) es 100 veces peor que las acciones armadas de los palestinos.
2 Por esta razón, EE.UU. proporciona a Israel todo el armamento necesario que permanentemente le asegure superioridad militar sobre sus vecinos. Así, los riquísimos países árabes petroleros “amigos” o súbditos de EE.UU. aceptan resignadamente esta realidad y no protestan cuando los estadounidenses se niegan a venderles material de guerra que sí dan a Israel, por ejemplo los aviones F-35.
3 Lo que favorece y alimenta al complejo militar-industrial de EE.UU., que lucra con las guerras.
4 La mayoría de la población de Israel aprueba la prolongada matanza de palestinos, algo con lo que no están de acuerdo los judíos no sionistas. Ver
https://www.youtube.com/watch?v=dkHPdORtcC0
Judíos por Palestina en Argentina : “No apoyamos este genocidio”
Hundreds of American Jews protest in solidarity with Palestinians in front of White House
Jewish Americans protest Israel’s war on Gaza at NY’s Grand Central Station
5 En la ONU, los EE.UU. y países de Europa siempre votan en contra de las resoluciones de la Asamblea General que piden a Israel que se retire de los territorios que ha invadido desde 1967. De igual manera, en ese foro, el bloque occidental veta iniciativas del Consejo de Seguridad encaminadas a cesar el genocidio en Gaza. En síntesis, con el aval de Occidente Israel desacata cualquier resolución de la Asamblea General de la ONU que le pide cumplir con la ley internacional, incluyendo el mandato de 1948 que contempla la creación de dos estados: uno judío y otro árabe.
6 Que el estado sionista sobrevive solo por el apoyo de Occidente está muy claro en Rusia. Por eso, en más de una ocasión, el representante ruso ante la ONU, entendiendo que sin las armas de EE.UU. Israel no es nada, ha señalado que la agresión contra Gaza ocurre porque EE.UU. arma a los sionistas.
