Al menos 126 personas fallecieron a causa del terremoto de magnitud 7.1, según el Servicio Geológico de los Estados Unidos, que sacudió este marte el suroeste de China, en la región del Tíbet.
El número de heridos es de por lo menos 188 personas, según la agencia de noticias Xinhua.
Los rescatistas trabajan en temperaturas bajo cero para dar con sobrevivientes en los escombros.
Todavía no hay una evaluación completa de los daños, pero imágenes de diferentes medios internacionales y de redes sociales muestran zonas con amplia destrucción.
El terremoto golpeó la ciudad de Xigaze en la región autónoma de Xizang, el nombre local del Tíbet, a las 9.05 hora local (0105GMT) a una profundidad de 10 kilómetros (6,2 millas).
La escasa profundidad, 10 km, la magnitud 7.1 y la cercanía del epicentro de zonas pobladas ha determinado la cifra de muerte y destrucción, aunque en algunos lugares los daños también son consecuencia de la calidad de construcciones, precarias.

Al igual que en Taiwán recientemente, en China los edificios dañados muestran grave daño en la primera planta
Los funcionarios del gobierno local están llegando a varios municipios para evaluar el impacto del terremoto, mientras que el ejército chino ha enviado drones para inspeccionar el epicentro del terremoto.
El presidente Xi Jinping ha ordenado a las autoridades que hagan todos los esfuerzos posibles para buscar y rescatar a las personas atrapadas.
El Ejército Popular de Liberación ha preparado un plan de emergencia para casos de desastre que incluye transporte, aviones médicos, helicópteros y fuerzas terrestres para ayudar en las operaciones de socorro.
El terremoto también se sintió en Nepal, Bután y la India, sin que se hayan registrado daños en estos países.
