Mientras en Lima se realizan esfuerzos por contrarrestar los menos de 10 casos confirmados de g influenza H3N2 subclado K con costosas compras, en Loreto el ministerio de Salud (Minsa) tiene en abandono a las comunidades nativas de Chambira dejando con total indolencia que fallezcan 53 niños por tos ferina, una enfermedad totalmente curable.
Jackson Shuña, director ejecutivo de la Red de Salud Loreto-Nauta, dijo a RPP que existen problemas logísticos para llevar las vacunas hasta las zonas más alejadas de Chambira, donde el trayecto más rápido puede tomar 72 horas.
La tos ferina tiene como principales afectados a niños menores de 10 años, siendo el departamento de Loreto el que acumula la más alta tasa de contagios en el país y también la que presenta mayor cantidad de defunciones, según datos del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC), del Ministerio de Salud (Minsa).
La Gerencia Regional de Salud (Geresa) de Loreto, hasta la Semana Epidemiológica (SE) 51, confirma el deceso de 53 menores de 5 años fallecidos por esta enfermedad, aunque la situación, según indicó la entidad, presenta actualmente “una tendencia decreciente sostenida”, tras el pico de contagios de la SE 49.
Los decesos ocurrieron en cinco provincias, con el mayor número en el Datem del Marañón, seguido por Loreto, Alto Amazonas, Mariscal Ramón Castilla y Maynas. Cinco distritos concentran el 82.1% de los casos notificados: Andoas, Barranca, Morona, Cahuapanas y Pastaza, principalmente en zonas rurales y de difícil acceso, de hasta 72 horas, hecho que se ha agravado por el descenso de nivel de los ríos.
La Geresa Loreto indicó que en las semanas epidemiológicas 44 a 51 se evidenció transmisión focalizada en distritos rurales como Urarinas, Morona, Balsapuerto, Pebas y Barranca, en contraste con distritos urbanos, donde hay bajo número de casos y ausencia de transmisión sostenida. Es decir, la enfermedad es mucho más difícil de controlar en zonas aisladas.
La situación evidencia que el Minsa está realizando una labor reactiva tras los fallecimientos, con escasa o nula acción preventiva.
