Al evaluarla, los médicos descubrieron que la pequeña tenía un sangrado interno que comprometía seriamente su salud. Y detrás de esa urgencia apareció lo más alarmante: un tumor renal gigantesco que ocupaba casi todo su abdomen y amenazaba con colapsar sus órganos.
La proeza
El diagnóstico confirmó un tumor de Wilms, un tipo de cáncer que afecta los riñones en los niños y que, cuando crece de forma descontrolada, genera dolor, distensión y severas complicaciones. A esto se sumaba un hemoperitoneo, es decir, sangre libre dentro del abdomen, lo que hacía el cuadro aún más urgente.
Ante este escenario, el equipo decidió operar de inmediato. La cirugía fue realizada por especialistas en cirugía pediátrica y oncología, quienes sabían que el tumor estaba adherido a zonas muy delicadas. Para retirarlo, realizaron una laparotomía exploratoria, que consiste en abrir completamente el abdomen para tener acceso total a los órganos.
Así trabajaron con precisión milimétrica para despegar la masa del riñón y de vasos sanguíneos vitales, como la vena cava, la principal vena que lleva la sangre al corazón. Tras varias horas de una labor minuciosa y coordinada, lograron extraer el tumor completo y retiraron ganglios cercanos para continuar con el tratamiento oncológico más adecuado.
La recuperación
La prevención
Una nueva oportunidad
Hoy, gracias al trabajo conjunto de especialistas y al acceso a cirugía de alta complejidad, E.D.T. se recupera rodeada de su familia. Su historia ya no es la de una niña con un tumor que amenazaba su vida, sino la de una pequeña valiente que vuelve a jugar, sonreír y mirar hacia adelante con esperanza. Por lo pronto, ella espera la Navidad sin molestias y con mucha ilusión.
