Jhon Valdiglesias Oviedo*
Las inversiones extranjeras directas (IED) provenientes de China han tenido un impacto transformador en la economía peruana, especialmente en sectores clave como la minería, la energía y la infraestructura. Entre 2001 y 2023, las inversiones chinas en Perú han superado los US$ 27,877 millones, convirtiéndose en una de las principales fuentes de inversión extranjera en el país. Este flujo de capital ha contribuido significativamente a la creación de empleo formal, tanto directo como indirecto.
Las inversiones chinas han generado una cantidad considerable de empleo formal directo, especialmente en los sectores de minería y energía. Grandes proyectos mineros, como Las Bambas, propiedad de China Minmetals, y Toromocho, desarrollado por Chinalco, han sido responsables de la creación de miles de puestos de trabajo formales. Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), miles de empleos directos han sido generados por la IED china en estos sectores. Estos empleos son mayormente en áreas técnicas y especializadas, y los trabajadores están sujetos a las regulaciones laborales locales, lo que garantiza beneficios como seguridad social, estabilidad laboral y cumplimiento de las normativas laborales.
Sin embargo, el impacto de las inversiones chinas no se limita al empleo directo. La IED china ha generado un efecto multiplicador que beneficia a numerosos sectores vinculados a las grandes empresas chinas. A través de los encadenamientos productivos, las inversiones en minería y energía han estimulado el crecimiento de las PYMES locales que proveen servicios, suministros y transporte. Esto ha resultado en la creación de empleos en sectores terciarios como logística, comercio y manufactura, que también han sido formalizados gracias a la necesidad de cumplir con las normativas laborales peruanas.
A pesar de los logros alcanzados, el impacto potencial de la IED china podría ser mucho mayor si se implementan políticas públicas más efectivas. En este sentido, se tiene un papel crucial en maximizar los beneficios de la IED en el empleo formal. Primero, se debe fortalecer la capacitación laboral en sectores clave como minería, energía e infraestructura. La creación de programas de capacitación técnica especializada facilitaría que los trabajadores locales puedan acceder a los puestos de mayor demanda y garantizaría que los empleos generados sean de alta calidad.
Además, es esencial fomentar la participación de las PYMES locales en las cadenas de suministro de las empresas chinas. Esto no solo impulsaría la contratación de más trabajadores formales en sectores relacionados, sino que también fortalecería la economía local y diversificaría las oportunidades laborales. Finalmente, se debe reforzar la supervisión de las condiciones laborales para asegurar que los derechos de los trabajadores sean respetados y que el empleo formal siga siendo una prioridad.
Ciertamente, las inversiones chinas en Perú han sido fundamentales para la creación de empleo formal, especialmente en minería y energía. No obstante, su verdadero potencial aún no se ha alcanzado por completo. Con la intervención adecuada, mediante políticas de capacitación, integración de PYMES y supervisión de las condiciones laborales, es posible maximizar los beneficios de estas inversiones, creando más empleos formales y sostenibles para la población peruana.
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* Investigador del Centro de Estudios Asiáticos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (CEAS). Doctor en Economía Internacional por la Universidad de Economía y Negocios Internacionales (UIBE), China. Máster en Estudios Asia-Pacífico con especialización en China por la Universidad Nacional Chengchi (NCCU), Taiwán.
