Víctor Medina Calderón*
Desde su creación, a comienzo de la década del setenta, el Ministerio de Energía y Minas ha tenido una gestión ministerial plagada de corrupción, contradicciones, marchas y contramarchas, conflicto de intereses y ha ejecutado una política cortoplacista alejada de una planificación energética de mediano y largo plazo. Recordemos en la década del setenta, los actos de corrupción en la construcción del llamado oleoducto norandino, que el ministro de la Junta Militar de Gobierno , Jorge Fernandez Maldonado y el equipo de militares y civiles proyectaron para transportar más de 500 millones de barriles día y en la actualidad sólo transporta 14 mil barriles día de petróleo pesado. Fue valorizado en más de 1,200 millones y el Estado ha tenido que negociar la enorme deuda hasta fines del año 2005. Fue una estafa que debilitó enormemente la gestión y prestigio de Petroperú.
Durante el primer gobierno del APRA, el exministro Wilfredo Huayta, estuvo involucrado en actos de corrupción. El presidente del Proyecto Mantaro, Jorge Ramos Ronceros, se le abrió proceso judicial por corrupción en la valorización de equipos y obras; al igual que al ing. Luis Castillo , ex presidente de Petroperú. En la actualidad, son propietarios de empresas millonarias . Durante el segundo gobierno aprista, los numerosos actos de corrupción, impidieron el fortalecimiento de la empresa estatal. Recordemos los petroaudios; el proceso corrupto en la licitación del proyecto de Modernización de la Refinería de Talara; la negativa y contradictoria gestión de Pedro Sánchez; la elaboración del esquema financiero a cargo del exministro aprista Luis Carranza para que Odebrecht-Kuntur obtuviere un aval de 1,200 millones dólares para iniciar la construcción del llamado Gasoducto Andino del Sur. Sin aval, el consorcio abandonó el Proyecto, para atacar más adelante.
ACTUALIDAD: UNA CORRUPCIÓN ANTICIPADA
En el Gobierno Nacionalista del presidente Humala, la corrupción política y financiera en la industria del gas, una vez más se hace presente, en el caso de la adjudicación al consorcio ODEBRECHT-ENAGAS (O-E) para la construcción del Gasoducto Sur Peruano (GSP) y cuyo nivel alcanza ya cotas que en el caso de las empresas citadas, lleva a que el pueblo peruano en el futuro estará siendo expoliado sin contemplaciones por el ilícito pacto entre el entreguismo político “ nacionalista” de los Merino, Mayorga, Ortigas y algunos funcionarios de Proinversión y las empresas citadas que han comenzado a controlar el negocio del gas de la mano del ministro Mayorga, el del “conflicto de intereses» en el caso Interoil.
Para colmo de males, el consorcio O-E tiene garantizada la remuneración a todas sus inversiones con dinero de los consumidores de energía eléctrica. Para conseguir esta monstruosidad, basta el simple requisito de estar incluídos en un engañoso financiamiento creado al afecto por el MEM denominado Garantía de Red Principal (GRP) en el que estas empresas incluyen sus inversiones. Es decir, los peruanos somos los garantes del financiamiento para la construcción del GSP. No existe un país en el mundo que aplique este tipo de garantía. Los inversionistas privados son los que arriesgan en este tipo de actividad económica.
TARIFAS ELÉCTRICAS FINANCIARAN GASODUCTO SUR PERUANO
Las tarifas eléctricas subirían en más del 2% para financiar el GSP, señala el ministro Mayorg: 2.5% para el consumidor residencial y más del 4% para el sector industrial. Sin embargo, algunos consultores energéticos consideran que la suba sería más del 8%. De hecho, las tarifas eléctricas en el Perú son las más caras de América Latina; razón por la cual la mediana y pequeña industria está paralizada; los parque industriales de Arequipa, Tacna, Trujillo, Pucallpa, Paita , permanecen cerrados o trabajan a media capacidad. Toda actividad comercial y mejoramiento de los sistemas energéticos emplean inversiones y mayores costos y obviamente esto se traslada a los precios.
OFERTA Y DEMANDA GASÍFERA EN EL SUR
Preguntado el ministro Mayorga sobre las reservas de gas natural en los yacimientos de Camisea, se limitó a señalar que existe abundancia de gas de reservas probadas, probables y posibles. La respuesta sigue siendo la misma que ofrecía los ex ministros Sánchez y Merino. Sin embargo, han transcurrido más de seis años y las reservas probadas que son las que cuentan para el desarrollo de la industria gasífera siguen siendo las mismas que la consultora internacional Gaffey, Cline & Asociates, certificó en el 2005, es decir, 8.8 TPC (trillones de pies cúbicos). Atrás quedó la tesis tremendista de que las reservas probadas alcanzaban 13, l5, 18 y hasta 40 TPC y que éstas eran suficientes para atender el mercado interno y la exportación.
En seis años, el gas se ha instalado escasamente en 150 mil domicilios de un total de más de 500 mil ofrecidos por el MEM y la empresa distribuidora. El resto del país no tiene gas. Más de 30 empresas industriales tienen suscrito contratos con el Consorcio Camisea desde hacen 5 años y nada de nada. Una empresa norteamericana que instaló una planta petroquímica en Marcona para producir nitratos, úrea y fertilizantes abandonó el país por falta de gas. Petrobras que tenía la concesión de los Lotes 57 y el 50% del Lote 58 abandonó el país. Repsol no está perforando. La empresa estatal china que ha adquirido el Lote 57 y mitad del 58 a Petrobras, ¿estará dispuesta a vender el gas encontrado al Consorcio O-E?, ¿a qué precio el millón de BTU? ¿Acaso China no necesita ingentes cantidades de gas para su desarrollo industrial?
En relación con la demanda, el ministro Mayorga se limitó a señalar —al igual que el exministro Merino— que existen cientos de empresas industriales, mineras, cementeras que necesitan gas; más de 600 mil viviendas están a la espera de gas en el sur del Perú.
LOS NODOS ENERGÉTICOS EN EL SUR
Según lo previsto por el MEM, los nodos energéticos operarán durante cinco años o más con energía a diesel hasta que se construya el GSP, según señalan para crear la demanda del gas. Estas centrales térmicas consumirían el 70% del recurso transportado por el GSP. Lo que no dicen los funcionarios de Proinversión es que usar gas en energía significa quemarlo, cuando su mayor rentabilidad está en la industrialización, es decir, la petroquímica. Quemar gas natural para producir energía térmica es como prender un cigarrillo con un billete de 20 dólares. Con plantas térmicas de 500 Mw por dólar invertido se obtiene 2 o 3 de ganancia. Industrializando el gas con la petroquímica, la rentabilidad por dólar invertido es 16 veces más.
* Consultor energético.
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Chile obliga a Humala a entregarle gas peruano “En estas circunstancias, los políticos corruptos esperaron un poco, no se atrevían a cumplir la promesa de Ollanta Humala de vender gas a Chile, no exportaron de frente a Chile, disimularon exportando un tiempo a México. Pero ahora, mientras se niega el gas a los peruanos y se les obliga a subsidiar a Chile pagando el precio más alto de América Latina, ya se oficializa que nuestro gas se exporta al país del sur.” [Nota de Con nuestro Perú.] |
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7 comentarios
PERUANOS INVITEN A TODOS LOS PERUANOS PARA QUE POR MEDIO DE ESTE DIARIO DIGITAL VEAN TODA LA CORRUPCIÓN QUE HACEN ALGUNOS DE NUESTROS POLÍTICOS EN BENEFICIO DE CHILE, ENEMIGO NATURAL POR ELECCIÓN DE ELLOS MISMOS. BASTA DE QUE EL PERÚ SEA ABASTECEDOR DE UN PAÍS QUE SÓLO QUIERE CHUPARNOS LA SANGRE Y PARASITARSE EN NUESTRO PELLEJO. YA NO SOMOS EL VIRREINATO DEL PERÚ PARA QUE CHILE VIVA A NUESTRAS COSTILLAS, AHORA MÁS QUE NUNCA DENUNCIEMOS A LOS TRAICIONEROS DE LA PATRIA. TU PUEDES HACER LA DIFERENCIA DANDO A CONOCER A TUS FAMILIARES, AMIGOS, CONOCIDOS Y DESCONOCIDOS LO QUE HA ESTADO PASANDO Y PASA EN EL PERÚ, QUE ENTREGA LAS RIQUEZAS AL ENEMIGO OLVIDÁNDOSE QUE EL PERÚ Y LA GENTE POBRE NECESITA DE ESOS RECURSOS, SUS PROPIOS RECURSOS.
Si siguen buscando enemigos y viendo intereses Chilenos, neoliberales , etc sin considerar la transformacion economica y beneficios sociales de este proyecto para el Peru, podemos esperar otros 10 o 20 años para el desarrollo industral del Sur
Nada nos detendrá en agosto de este año, nuevamente llegaremos a Lima “la cochina”; pero esta vez no se las devolveremos. Pueden huir a la sierra , en donde no los combatiremos, los aislaremos y los dejaremos morir de hambre, en esto tendremos el apoyo de sendero luminoso y el mrta.
El espíritu del gran Patricio Lynch nuevamente limpiará de escoria a la triste y fétida Lima. Izaremos nuestra bandera en mal oliente Palacio Pizarro, y en cada cuidad peruana conquistada y rendida ante el glorioso ejército chileno
Además contamos con la colaboración de Ollanta, el Gordo Alan,l os Boras, el Negro Bazan , La chinita Keiko, las alpacas , los cuyes ; Antauro;, el viejo loco y beodo, Isaac Humala; el cholo Toledo, el chino cochino, el come oro, el come pollo, roba cables, dienton; lo fantasmas de los de los vende patria de; Piérola, Grau y Prado ; y toda la manga de cobardes que sigue para atras capaces de traicionar por un sol a su patria, y los que se indignen por lo que digo también saben que tienen su precio.
Chile, un país-estafa
SÉBASTIEN MONNIER
Profesor asociado en geografía, Universidad Católica de Valparaíso
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Llegué en La Serena, Chile, directamente desde París, Francia, al principio del 2010, justo el día de la elección de Sebastián Piñera como Presidente de la República. Llegué por casualidad, atraído por una oportunidad profesional y por la aventura de vivir al otro lado del mundo, y me he quedado, por fascinación, intereses profesionales, y por los caprichos del destino. Desde ese momento, de manera llamativa, muchas veces me ha tocado, como a muchos extranjeros, contestar a la pregunta: “¿Te gusta Chile?”. Al principio, obviamente me encantaba: todo era descubrimiento, yo aprendía otro lenguaje, vivía en uno de los países con los paisajes más estupendos del mundo, entre el Océano Pacífico y la Cordillera de los Andes. Sin embargo, a lo largo de los años, dicha pregunta, repitiéndose, empezó a generar una incomodidad creciente. Una opinión negativa estaba surgiendo en mí.
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Lo que sigue no es un estudio. Es el testimonio no exhaustivo, sin filtro y crítico, resultando de más de cuatro años de vivir, viajar, experimentar, analizar en los espacios y la sociedad chilenos. Es la mirada de alguien con una cultura y una experiencia previa, exterior, quien ha ido un poco más allá que disfrutar de su situación cómoda de expatriado. Por eso, lo espero, esta opinión merece ser difundida.
Entonces, ¿me gusta Chile? Sinceramente, la mejor respuesta que puedo dar es la siguiente: este país, que se enorgullece de su situación económica ejemplar en América del Sur, de su crecimiento “a full”, como dicen (6 y algo %), del dinamismo de sus industrias extractivas y exportadoras, de “toda la plata que hay”, pero donde el 1% con los mayores ingresos concentra más del 30% de los ingresos totales del país y el 0.01% con los mayores ingresos más del 10%, haciendo de Chile uno de los países más desiguales del mundo[1], este país me da pena.
Chile sigue siendo en sus bases el país diseñado durante sus años de dictadura, un país hecho para un puñado de adinerados. Y un país donde todavía, y en cualquier clase social, se puede escuchar esta frase clásica: “No estoy en favor de la dictadura pero hay que reconocer que Pinochet salvó el país de la cagá dejada por Allende y restableció el orden”.
Este país es una estafa. Yo no hablo del “otro Chile”, de estos uno por ciento más ricos, viviendo en los “barrios altos”, yo hablo de la gran mayoría del país. El costo de la vida en Chile es alto, cerca de, si no superior (especialmente en los dominios de la educación y de la salud) a lo que puede ser en países desarrollados de Europa. Pero Chile no es un país desarrollado; es solamente un país económicamente crecido, donde el poder de comprar y la calidad de vida de la mayoría están desfasados relativamente a los precios. La gente vive en un estrés y una inseguridad financieros permanentes, en la cortapisa del endeudamiento –qué maravillosa invención que estás tarjetas tipo Cencosud para controlar a una población criada en la incitación al consumo–. En los supermercados, el chileno camina lentamente, como obligado, abovedado y echado encima de su carro –¿cómo no ver en esta imagen el símbolo de una forma de represión?– antes de llegar a la caja para pagar sus compras en cuotas. Es solamente un ejemplo, entre otros.
La estafa culmina en todo lo que compone el entorno “público” de la sociedad y el marco de vida de los espacios poblados: educación, salud, transportes, viviendas, ambientes urbanos. La educación, en particular la educación superior, cuyos precios y mercadización, incluso en las universidades tradicionales, son aberrantes, es el primer pilar habiendo empezado a temblar, gracias a una nueva generación aspirando realmente al cambio. Esperemos que los años que siguen lleven a la reforma necesaria que permitirá sacar a estos jóvenes de la tremenda trampa en la cual están metidos (en serio: ¿deber pagar sus estudios hasta su vejez?). Pero aún faltará mucho para reformar. La salud, especialmente en los “supermercados de la medicina” que son los Integramédica, Megasalud, y otras clínicas, es carísima (el récord perteneciendo a la esfera odontológica), y expeditiva y superficial. Como en la educación, es el lucro que domina. La atención médica es cara, los medicamentos también, y el todo es mal reembolsado. Todo el mundo lo dice: en Chile mejor vale tener mucha plata antes de enfermarse, pues la posibilidad de tener un buen seguro depende del nivel de ingreso; ¿cada uno con sus problemas, cierto? He visto personas humildes enfermas de cáncer recurrir a la caridad en sus círculos de amigos y colegas. He visto gente renunciar a ir al médico o a curas necesarias por carencia de sus planes de salud y falta de recursos personales. He experimentado en vivo lo que son las Isapres. Piden e intercambian informaciones que deberían pertenecer al secreto médico para poder rechazar las personas que aparecen demasiado enfermas y entonces costosas. Tienen catálogos de planes de una complejidad increíble, dejando el aspirante afiliado en un estado de confusión que le impide prácticamente hacer su propia elección. Tienen reglas y sistemas de topes para salvarse de varios reembolsos, en particular lo que se relaciona con lo psicológico. Intentan sistemáticamente rechazar las licencias médicas. Tienen convenios con –o más probablemente pertenecen al mismo consorcio que– institutos, laboratorios, cadenas de farmacias, afuera de los cuales los reembolsos bajan a un nivel simbólico, lo que quita al paciente (mejor dicho: el cliente) la libre elección del lugar a dónde ir a curarse o a comprar sus medicamentos. Aquí está el colmo de la estafa. Este sistema supuestamente totalmente liberal está regido por ligas dignas de la Edad Media, que van en contra de los principios mismos del liberalismo –lo que, en el caso del Plan AUGE, se realiza además con la participación del Estado–. Bis repetita –todo el mundo lo dice: en Chile mejor vale tener mucha plata antes de enfermarse–. ¿Pero qué importa?, pues el gran show de la Teletón, mesa delirante celebrando el vals de las grandes marcas condescendientes y benefactoras y de la sacrosanta caridad (pobre y vano parche curita), vendrá a lavar las consciencias al fin del año.
Los ambientes urbanos en su conjunto son bastante lamentables para un país tan avanzado económicamente y donde los precios inmobiliarios son tan altos. Falta de planificación, especulación territorial salvaje y galopante, ausencia de búsqueda estética y de adornos ambientales (hasta llegar a la pura fealdad), segregación, marginalización, en relación con una exageración de la inseguridad apuntando a hacer reinar las barreras y el mercado de la seguridad (¡viva ADT!), mediocridad de los espacios públicos o de los nodos de encuentro social, obsolescencia e ineficacia de los transportes públicos, están entre las principales características del hecho urbano y de su desarrollo reciente. En territorios de expansión urbana, se multiplican los paneles describiendo universos maravillosos donde luego saldrán de tierra a toda velocidad casas de cartón ordinarias apretadas al máximo del posible y replicadas al idéntico sobre hectáreas, bien rentables para los promotores, en un ambiente de hormigón nudo, de rejas, e incluso de alambres de púas. A la mala calidad de los transportes públicos se añade una nítida segregación social de la locomoción, esquemáticamente los pobres en micros, la clase media en colectivos, los más ricos en auto personal. Los planes de circulación llaman por un mejoramiento (el teatro clásico de la congestión veranera de La Serena, armada de unas calles de pueblo para recibir a miles de turistas). Los servicios municipales de limpieza son indigentes, dejando las calles y plazas en la suciedad. ¿Y qué decir, para tomar un ejemplo reciente, de la influencia de la falta de planificación, mantención, equipamientos, acceso al agua en la propagación del incendio de Valparaíso? ¿Qué tal de la gravedad de ese evento si los poderes públicos hubiesen pensado, mucho antes, en diseñar y mejorar para prevenir? Mientras, la municipalidad sigue concentrando sus esfuerzos de renovación en el Cerro Concepción, el sector en mejor estado de la ciudad, y el Estado deja a los voluntarios ocuparse de los sectores devastados en lugar de mandar masivamente al ejército. Sin comentario.
Por otra parte, los espacios de encuentro y mezcla social entristecen. En Chile, el desarrollo de la urbis se ha principalmente traducido a través de la instalación sistemática de malls y de casinos Enjoy, acabamiento de la ordinariez y de la mediocridad urbana, apuntando a aseptizar y normalizar los comportamientos según las normas estadounidenses, y favoreciendo el consumo adictivo, la mala alimentación, y la codicia. ¿Parques atractivos, centros culturales, teatros, mediatecas municipales mantenidas, diversificadas y accesibles para todos, cines promoviendo las producciones latinoamericanas (y no las tonterías estadounidenses seleccionadas por los Cinemarks)…? Salvo en Santiago centro, y en ciudades con un perfil particular como Valparaíso, estamos frente a una carencia tremenda. La ciudad chilena merecería una atención distinta –pero ésta no cuadraría con el modelo–.
En efecto, ahora sé bien (o ya sabía, en parte) el por qué de toda esta situación: el régimen militar, los Chicago Boys, la retirada del rol del Estado de los dominios socioeconómicos, la despolitización de la sociedad, la instalación de un modelo ultraliberal, la creación de un imperio de consorcios dominando el mundo económico, y la prolongación de este esquema al salir de la dictadura, sin ninguna puesta en cuestión del modelo instalado. Chile sigue siendo en sus bases el país diseñado durante sus años de dictadura, un país hecho para un puñado de adinerados. Y un país donde todavía, y en cualquier clase social, se puede escuchar esta frase clásica: “No estoy en favor de la dictadura pero hay que reconocer que Pinochet salvó el país de la cagá dejada por Allende y restableció el orden”. ¿Dónde están la historia, la memoria colectiva? ¿Nunca han escuchado hablar de cómo Estados Unidos y la CIA orquestaron todo, con el apoyo de la prensa (digno El Mercurio), gatillando la crisis económica, apoyando al Ejército chileno en derrotar al gobierno de Allende? ¿Nunca han escuchado de Milton Friedman y de cómo él decidió de utilizar Chile como el primer (insisto: el primer) laboratorio donde experimentar macabramente sus teorías económicas? Obviamente que no han escuchado de eso. Pues han sido mantenidos en la ignorancia y el miedo gracias al embrutecimiento eficaz generado por las herramientas de la “dictadura silenciosa”: medios frecuentemente cercanos de la nulidad, difundiendo estupideces de farándula, noticias huecas a base de sucesos (la trilogía sangre, semen y lágrimas), y paginas de “vida social” (patética y emblemática ventana del arribismo chileno); toneladas de azúcar y grasas en la comida chatarra; llamada permanente al consumo tecnológico y adictivo; dosis desmesuradas de fútbol, éste relevando o tomando el lugar de la religión; débil accesibilidad a los medios de saber, en particular a los libros vendidos a precios prohibitivos (una vez más, en serio, ¿cómo puede haber sido mantenido el impuesto sobre los libros inventado por Pinochet?); explotación, por parte de los medios, de los grandes del mercado, y de los políticos, de cada catástrofe natural o industrial con el fin de generar temporalmente un sentimiento de unidad nacional, antes de la vuelta a lo normal, al individualismo y a la desconfianza para su prójimo; o aún, obviamente, olas alcohólicas de patriotismo ciego y amnésico durante los meses de septiembre.
Pero tal vez, en el futuro, la historia tendrá un rol más importante y profundo en la educación y la sociedad, para restituir plenamente la memoria colectiva. Y tal vez, como lo dice la activista Naomi Klein, es, o sería pronto, tiempo para la gente (y no solamente los jóvenes) de “salir y de obligar” el poder a hacer los cambios que harían de Chile un país más justo, más equilibrado, y más lindo.
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¿ CHILE UN PAIS A IMITAR??? ESO SOLO PUEDE EXPORTAR CHILE:LADRONES, LANZAS Y SISTEMAS ECONOMICOS DEPREDADORES. ROBOS ROBOS ROBOS ESA ES LA IDIOSINCRASIA CHILENA. TODOS ROBAN DESDE EL MÁS POBRE HASTA EL CHILENO DE CUELLO Y CORBATA.
http://m.youtube.com/watch?v=MVtWq92vxZg
Y HAY AFP CHILENAS EN EL PERU, PUESTAS AQUI PARA DEPRADAR AL PERUANO YA SE CANSARON DE EXPRIMIR AL CHILENO Y AHORA ESTÁN EN EL PERU.
EXPULSEMOS A ESTAS LACRAS.
Vean estos links de otro caso del Ministro Mayorga:
https://es.scribd.com/doc/254147580/Carta-a-Ministro-Mayorga-29-12-2014
https://es.scribd.com/doc/253931213/Mayorga-Huaura-Power-Yarucaya
O si desean por dropbox:
https://www.dropbox.com/sh/sukd4371ri9vso4/AADmPoqu7XxM_hOrhzQG50fva?dl=0