La traición del desclasado Alan García
por Jesús Guzmán Gallardo; jeguzga@hotmail.com
El Apra fue fundada por Haya de la Torre sobre la base de principios éticos y revolucionarios que condujeran a la Gran Transformación de las estructuras del Estado dirigida por y al servicio de las clases explotadas. Su rumbo inevitable es la izquierda democrática y su lucha por el desarrollo está plasmada en su antimperialismo, organizando la unión de los pueblos de Indoamerica para su efectivización. Y como se puede deducir del tercer punto de su programa máximo el complemento ineludible de su accionar es la nacionalización de sus riquezas frente al entreguismo antipatriota de las clases dominantes, que en casi dos siglos de vida republicana han tenido como signo preponderante la hipoteca no sólo de la soberanía del país sino también su futuro.
Todo esto que para los auténticos apristas es una verdad de principios, en los actuales momentos recobra un sentido vital, vale decir de sobrevivencia, frente al grado de confusión, oportunismo e infiltración en las filas del Partido Aprista “gracias” a la actuación de una panda de ilegales pseudo dirigentes comprometidos exclusivamente con su bolsillo.
Cuando escucho o leo que hay apristas o, mejor dicho, que dicen ser apristas y que van a votar por un candidato de la más rancia derecha, lo más generoso que se me ocurre decir es que sufren del síndrome de la convivencia o de la coalición Apra-Uno, revivida por la alianza Apra-fujimorista de cuya vergüenza ni se inmutan.
Y para abundar, cuando la cúpula ilegal y traidora al pensamiento de Haya de la Torre dubita acerca de a quién endosar los pocos y famélicos votos de un aprismo desdibujado y anémico y no tienen más espectro que los candidatos reaccionarios, siento conjuntamente con mi indignación, el deber de apuntar estas líneas en la misma dirección que lo harían nuestros verdaderos maestros de quienes recogemos su hermoso legado rebelde y contestatario.
El APRA al nacer y a causa de sus planteamientos aurorales generó la típica reacción de la oligarquía o plutocracia encarnada en los ricos y poderosos que siempre detentaron el poder por la fuerza de su dinero y de las armas sobre cuyas bayonetas se asentaron. Y la llamaron comunista, antisistema, secta de criminales y provocadora del desorden social. Hoy volvemos a escuchar lo mismo pero ya no sobre el APRA sino por quienes tibiamente, en el concierto electoral, se atreven a propiciar el enjuiciamiento de los corruptos y el impuesto a la sobreganancia minera o la revisión de los tratados de libre comercio.
¿Qué sucedió? ¿Cómo de una acción revolucionaria y consecuente con el ideario aprista, que costó vidas, persecución, prisiones y exilios, se pasó a una acción conjunta con el capitalismo salvaje (léase neoliberalismo) y a personificar una posición pro-imperialista en contra de los más pobres?
La respuesta está, de manera concisa y clara, en la traición de Alan García Pérez y sus concomitantes desclasados e ignorantes. Producto de casi tres décadas de desmantelamiento progresivo del espíritu de lucha del aprismo redentor, traducido en el abandono de sus más caros ideales y en la inversión de valores que fuera el secreto de su fortaleza y mística.
Ese “estilo” de política, ya antes vista, ha originado la deserción, el descontento y el galimatías al cual acudieron sus dirigentes y en el cual nadan quienes van a votar por Kuczynski, Toledo, Keiko y Castañeda; son los mismos que iban a votar por Kouri y la Aráoz.
Cuando los líderes son honestos, pobres de bienes materiales y sacrificados como devotos, los militantes cautivados y convencidos de su sinceridad también lo son.
Así surge la verdadera fraternidad, la que genera lucha social desinteresada o de servicio, y la disciplina que requiere el combatiente de primera línea, sabedor que marcha al unísono con ellos en pos de un combate que será sin cuartel contra los opresores.
Son tan ingenuos, por no decir ignaros, que no pueden comprender que esta situación es el mejor caldo de cultivo para los premeditados propósitos viles de Alan García y sus adláteres, ya que un partido sin personalidad es el mejor instrumento para ocultar sus felonías, enriquecimiento ilícito y complicidad con la nueva oligarquía, así como negociar con la derecha la entrega del Perú al Chile de Piñeira y a las transnacionales y de esa forma pretender volver al poder en el 2016 para seguir explotando a los trabajadores.
García es un traidor por sus cuatro costados, oleado y sacramentado, se vendió a los ricos para aumentar indexadamente su patrimonio, se vendió a los empresarios para ocultar su cobardía innata, porque luchar por los derechos de los trabajadores en este país es un riesgo y él prefirió la compañía y amistad de la reacción para darse valor al más puro estilo del corrupto y genocida Fujimori.
No olvidemos los escándalos, que lo pintaron de cuerpo entero, como los casos del BCCI, los Mirage, el tren eléctrico y los dólares MUC entre otros; cuyos expedientes en la fiscalía no hablan de inocencia sino de hechos probados y prescripción que logró con su fuga.
Un aprista cabal no puede jamás votar por un candidato de derecha, eso sería traicionar a Víctor Raúl, a los miles de mártires, a los hombres y mujeres humildes y probos que construyeron el Partido Aprista sin pedir nada; eso es rendirse antes de luchar. Y si a pesar de todo esto lo hacen, estoy seguro que se debatirán en la misma angustia de Judas cuando vendió a su maestro.
El voto de castigo no es más que el comienzo de una nueva etapa de lucha por rescatar el aprismo. No debemos votar por ningún candidato de la lista alanista cuyos integrantes son corruptos o cómplices en el mejor de los casos. Hagamos sentir nuestro rechazo por quienes han destruido el Partido que fundara Víctor Raúl.
Preparémonos para arrojar de las filas del aprismo a los García, del Castillo, Quesada, Morán, Bendezú, Vílchez, Barreda, Nava, Grijalba, Chirinos y siguen nombres nefastos que ya están inscritos en la historia de la ignominia y la vergüenza. Esta tarea es insoslayable y vendrá más temprano que tarde después del 10 de abril y será nuestra mejor respuesta para los traidores y los nuevos dueños de Perú.
Contra el imperialismo, por la unión de Indoamerica para alcanzar la justicia social.
http://www.voltairenet.org/article169362.html

5 comentarios
Los cambios son inevitable señores.
Que artículo más escaso de análisis inteligente. En el mundo todo cambia y los partidos politicos o las politicas de desarrollo no están ajenas a esos cambios. Cuando Haya de la Torre fundó el apra, probablemente si se soño con la economía globalizada ni con técnicas de desarrollo tan importantes, ni con el desarrollo tecnológico, ni con nada que se le parezca. En ese entendido, se nos hace más comprensible que el Apra de hoy no tenga nada que ver con el de ayer. La democracia cristiana en Chile no tiene nada que ver con la que fundo la falange; la derecha chilena,no tiene nada que ver con la antigua y retrógrada derecha; los socialistas chilenos de hoy, no tienen nada que ver con los seguidores de Allende, causantes mayoritarios de la deblace institucional chilena, en fin, es razonable, entonces, que el Apra de Alan García no sea el mismo de Haya de la Torre.
Acepten los cambios, porque lo contrario es permanecer en la pobreza.
dialectica
:confused: Vaya analisis, del ciudadano del articulo anterior, pretende a rajatabla y sin razonamiemto alguno,la adecuacion o la actualizacion del Apra, con las nuevas tendencias actuales, mas parece que apuesta por una conversion antipoda, y que mande de una sola vez al carajo, sus principios primigenios y aurorales,es cierto que hay que renovarse y la dialectica nos dice "todo va en constante cambio, nada permanece estable."Pero de nacer como un colectivo o partido politico, que encrna los mas acrisolados intereses de un pueblo, a ser furgon de coche de la cavernaria derecha es terriblemente ignomioso.Acepto que deben de darse los cambios, adecuarse a las nuevas sociedades y cambios estructurales sociales y economicos, pero sin abandonar su origen y sus preceptos.
Por fin
🙂 Sin mucho palabreo ni chorreo felicito por sus agallas al denusiar y tocar a los que se creen todopoderosos
Fidel: ¿ y quién es quién para declarar que los origenes no se pueden cambiar?.No estamos hablando de la familia sino de las formas de hacer politica, para mejorar las condiciones de todos, y en mayor medida de los mas pobres, pero, está claro que no hay mejoras si no hay avances económicos.
Felicito a Perú por sus avances, y esperamos que continuen por esa senda, que no es la de lucha de clases ni la de destruir lo que han avanzado, sino seguir avanzando para luego distribuir mejor la riqueza del país.
Que tengan una buenas elecciones y un mejor resultado para uds.
Hay cosas que no cambian
:angry: Bueno que yo sepa el imperialismo del que hablaba Victor Raúl sigue allí. Sino díganme que significa 2 la guerra del golfo pérsico del 2003 donde Bush aplastó al pueblo de Irak con las superbombas y los tomahawk solo para quedarse con los pozos petroleros. Ahora mismo se está promoviendo una guerra civil en Libia. También por los pozos petroleros de ese pais.
La desigualdad y pobreza tampoco han cambiado. Tal vez los que viven en zonas que parecen peceras de oro no se dan por enterados, pero en este pais en el mismo seguro los pacientes duermen en los pasillos y los dejan morir si no existe una familia con recursos materiales y morales que pueda protestar, hay miles de niños vendiendo en las calles, sometidos por explotadores que se aprovechan de su pobreza. Eso no ha cambiado. Así que la sociedad de maravillas con la que Alan García pretende justificar la tremenda traición a los principios del partido con el que llegó al Poder no existe.