Jorge Manco Zaconetti
Ante un mundo en conflicto que nos recuerda la década de los años treinta del siglo pasado, donde las viejas sociedades liberales como Francia e Inglaterra toleraron la emergencia del fascismo en Europa con Benito Mussolini en Italia con los “fascio di combatimento” en el gobierno desde 1922, y la insurgencia del nacional socialismo nazi de Adolfo Hitler, que llegaría al poder en enero de 1933; mientras combatieran a las fuerzas socialistas y comunistas, apoyadas éstas últimas por la URSS bajo el liderazgo de Stalin, subordinando a los diversos partidos comunistas del mundo a los intereses de la Unión Soviética.¡ El fascismo y el nazismo fueron percibidos como un mal menor por los políticos del capitalismo decadente!
En las primeras décadas del siglo XXI somos testigos de una competencia por la hegemonía mundial entre una potencia en decadencia como los Estados Unidos de Norteamérica, que gracias a las decisiones políticas del presidente Donald Trump nos recuerda las viejas pero vigentes tesis del imperialismo. Contra los principios del derecho internacional, bombardea y liquida embarcaciones civiles bajo el pretexto de la lucha contra el narcotráfico.
Moviliza portaaviones, buques de guerra, aviones norteamericanos de última generación frente a las costas de Venezuela interviniendo contra el gobierno de Nicolás Maduro, violando losprincipios de la autodeterminación de los pueblos. Si dicho gobierno es una dictadura corrupta y nefasta debe ser responsabilidad de los venezolanos terminar con dicho gobierno.

En verdad, lo que subyace con estas prácticas es la importancia que tiene el país llanero que tiene más de 300 mil millones de barriles de petróleo como reservas en el subsuelo de Maracaibo y el mar Caribe. El Perú no tiene ni 350 millones de barriles como reservas probadas para capta la importancia geopolítica. Venezuela tiene como reservas más petróleo que todos los Estados Árabes juntos. Esa es la razón profunda de las agresiones de la diplomacia de los halcones de la Casa Blanca. Es más, y lo repiten hoy más que nunca está vigente la doctrina de James Monroe desde 1823: ¡América para los americanos!
Esto significa que América Latina con excepción del Brasil de Lula que es un relativo contrapeso, México de la presidenta Sheinbaum y Cuba agobiada y resistiendo el bloqueo económico, somos considerados como los países que pertenecemos al “patrio trasero” de Estados Unidos, que tiene intereses estratégicos y geopolíticos, en especial en el Perú, Chile, Bolivia los países que tenemos las mayores reservas de cobre, oro, plata, litio y las llamadas “tierras raras” que se constituyen en los recursos naturales del futuro.
En dicho contexto internacional, ahora más que nunca por seguridad energética ante la incertidumbre y sanciones del presidente norteamericano Donald Trump a los países que mantienen relaciones amigables y de respeto con la República Popular China, con fuertes intereses en nuestro país. El país asiático se ha convertido a la fecha en el mayor inversionista en nuestro país, con intereses en la minería, energía, gas, construcción, hidroelectricidad, banca entre otros.

Expresión suprema de dicha presencia es el control para los próximos 60 años del Megapuerto de Chancay, administrado por la empresa estatal china “Cosco Shipping Ports”, un gigante de la industria naviera y portuaria mundial, con acceso a más de 102 puertos propios y 1,200 buques de transporte, constituye una amenaza para los intereses del decadente imperio norteamericano.
Por tales razones, es de interés nacional y por soberanía energética fortalecer a PetroPerú, la petrolera estatal, pues está demostrada su rentabilidad histórica y contribución fiscal, salvo algunos períodos críticos como ha sucedido entre 2020 al presente, en razón de erráticas decisiones en la construcción de la Moderna Refinería de Talara entre el 2015 al presente, por la ausencia de una política de Estado en materia de hidrocarburos.
Debemos tener presente que en nuestro país operan grandes transnacionales gringas como Valero o Exxon/Mobil que han financiado la campaña electoral del presidente Donald Trump, y que juntas controlan más del 20 % del mercado de combustibles, y que constituyen una dura competencia para PetroPerú, pues traen sus propios productos refinados desde USA para abastecer el pequeño pero rentable mercado peruano de combustibles.
Se debe tener presente que PetroPerú compite además con empresas transnacionales como Repsol de España que tiene una cadena de grifos a nivel nacional procesando en la “Refinería de La Pampilla” que tiene una capacidad de refino de 119 mil barriles diarios y que importa petróleo crudo y refinados para satisfacer el 40 % del mercado de combustibles. En 2024, con ingresos por ventas superiores a los US $ 4,000 millones de dólares dicha refinería que fuera unidad de PetroPerú fue privatizada en 1996 por la “bicoca” de US $ 185 millones porla mayoría accionaria del 60 % ¡Esta es la historia negra de las privatizaciones!

A ello se debe sumar la presencia de la transnacional argentina con matriz en Holanda, Pluspetrol Perú Corporation (PPC) que por medio de la “Planta de Fraccionamiento de Pisco”, produce más de 40 mil barriles diarios de gas licuado (GLP), cerca de 20 mil barriles diarios de nafta que exporta, y vende más de 25 mil barriles diarios de diésel 2 limpios, es decir bajos en azufre. Es otra fuerte competencia de PetroPerú con perfil bajo.
En la realidad, la petrolera estatal es un freno a la avaricia de las empresas transnacionales refineras e importadoras de combustibles, en el pequeño pero rentable mercado de combustibles como es el Perú, que en el año que termina 2025 se satisface con casi 300 mil barriles diarios, siendo el combustible principal el diésel 2 con 50 partes por millón de azufre.
Con relación a ello, PetroPerú, con la Moderna Refinería de Talara produce un promedio de 25 mil barriles diarios de diésel limpio y participa en dicho mercado vendiendo un promedio de 45 mil barriles diarios, lo cual supone que importa buena parte de este combustible a precios internacionales, y muchas veces tiene que abastecer el mercado interno, sobre todo de la Amazonía, con mínimas ganancias o a pérdidas.
EMPRESA ESTRATÉGICA
A pesar de las pérdidas económicas que está generando PetroPerú debe haber un punto de inflexión, un “tour de force” que no se solucionan poniendo a la venta el Edificio Principal de San Isidro. Si tuviéramos memoria histórica y un proyecto nacional de desarrollo, en los pisos desocupados debieran trasladarse los valiosos documentos del “Archivo General de la Nación”, que tiene incunables y que constituye la memoria de la peruanidad. En lugar de estar en los sótanos húmedos del Palacio de la Injusticia o deambulando, una decisión inteligente es el traslado del Archivo de la Nación, antes que el remate de un activo cuya venta no le “mueve la aguja” a las deudas de PetroPerú.

Poco o nada se dice de la contribución fiscal de la petrolera estatal. Solamente entre el 2001 al 2023 PetroPerú ha entregado al fisco como recaudación sea impuestos por operaciones propias como impuesto a la renta, o impuestos como rodaje, selectivo a los combustibles más IGV más de US $ 26,713 millones de dólares.
Por ello no existe ninguna empresa pública o privada que contribuya al fisco con tales ingresos, a pesar de las políticas privatizadoras vigentes desde 1992 al presente, para favorecer intereses privados que resultan contrarios al interés nacional.
Ninguno de los “espadachines a sueldo” que abogan por la privatización de la “Moderna Refinería de Talara”, la más importante inversión estatal en los últimos 40 años, le exponen al público que la Refinería de Talara de PetroPerú, desde que se privatizaron los lotes de las Operaciones Noroeste (Talara y Zócalo Continental), desde 1994 al 2024 ha tenido que re comprar a las empresas privadas la producción de crudo pagando precios internacionales por un valor superior a los US $ 14,370 millones de dólares.
Solamente en el lote X, el más importante de la región, con una producción que llegó en algún momento a los 14 mil barriles diarios a pesar de ser un campo maduro con más de 100 años de explotación, pues correspondería a los lotes de la “Brea y Pariñas”; donde las empresas responsables que se beneficiaron de la privatización, se dedicaron a extraer y explotar las reservas probadas, probables y posibles dejadas por PetroPerú. Invirtiendo en más de 1,200 pozos de desarrollo, con mínimo riesgo y un solo pozo de xploración de riesgo. Allí, la petrolera estatal para alimentar la refinería de Talara tuvo que re comprar lo que fuera su propio petróleo y pagarentre 1997 al 2024 la suma de US $ 5,032 millones de dólares. ¡De esta historia poco o nada se dice!
Hoy, PetroPerú no tiene los recursos económicos financieros para seguir comprando tanto el crudo para alimentar la Moderna Refinería de Talara, ni capital para abonar a los proveedores de productos refinados y servicios varios. Por ello, el gobierno de transición del Presidente José Jerí está obligado a financiar a la petrolera estatal. Las consecuencias económicas y políticas de no hacerlo serían nefastas para la economía peruana. ¡El Estado no puede dejar caer a su empresa petrolera, sin dejar de lado los diversos equívocos de los gobiernos de turno entre el 2015 al presente, que deben ser investigados y sancionados!
Diario Uno, 20.12.2025
Ver también
Por la seguridad energética. UNMSM: El petróleo para los peruanos
Geopolítica del petróleo. El mundo necesita de más petróleo.
Guerra del Salitre, geopolítica y gas
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